Lectura: Génesis 3:8
Cada día en el huerto del Edén es perfecto. El suelo blando acolchona los pies descalzos de Adán y Eva.
El rocío riega su entorno dándole un perfecto y exuberante color verde. Los atardeceres en el huerto son aun mejores, si es que se puede mejorar la perfección. Ese es el momento que Adán y Eva caminan con Dios. Su presencia supera el resto de su día y les trae alegría y paz.
Pero ese día es diferente. "Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron... que Dios andaba recorriendo el jardín" (Génesis 3:8).
Esta vez no salen corriendo a recibirlo. No se sienten como se sentían antes- Se esconden porque tienen gran vergüenza; una emoción nueva para ellos.
Dios te está llamando.. ¿Estás corriendo para encontrarte con Él, o acaso te estas escondiendo?
Hace 13 años.




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