
Lectura: Proverbios 15: 13-30
¿Únicamente existen determinadas personas que nacen con una actitud optimista o esta cualidad puede aprenderse? La escritora Susan C. Vaughan, en su libro "El vaso medio lleno o medio vacío", dice que las posibilidades de la vida en lugar de sus escollos es el resultado de un proceso interno que cualquiera puede seguir.
Una de sus conclusiones es que "hay un fuerte vínculo entre la expresión facial y las emociones". Cree que la gente que empieza a comportarse de una manera más feliz, en realidad, así también empieza a sentirse.
Pensar y actuar positivamente tiene cierto mérito, pero la Biblia afirma que el verdadero gozo espiritual comienza en lo profundo de nuestro interior y que después se traslada al rostro. Un hombre sabio escribió: "El corazón alegra hermosea el rostro, (...) el de corazón contento tiene un banquete continuo" (Proverbios 15: 13,15). Cuando estamos alegres por dentro, es imposible que no se refleje en la expresión facial.
¿Cómo se logra un corazón contento? Podemos empezar dándole gracias a Dios por estar con nosotros y por hacer que todas las cosas obren para bien (Romanos 8:28). No es cuestión de fingir, sino de ejercitar una actitud hacia la vida que refleje nuestra fe en Cristo. "Regocijaos en el Señor siempre"-escribió Pablo desde la prisión-. "Otra vez digo: ¡Regocijaos!".
Esta clase de optimismo comienza con un corazón alegre y rápidamente se manifiesta en el rostro.
Nuestro pan diario




