22.10.11

UN CORAZÓN FELIZ


Lectura: Proverbios 15: 13-30

¿Únicamente existen determinadas personas que nacen con una actitud optimista o esta cualidad puede aprenderse? La escritora Susan C. Vaughan, en su libro "El vaso medio lleno o medio vacío", dice que las posibilidades de la vida en lugar de sus escollos es el resultado de un proceso interno que cualquiera puede seguir.

Una de sus conclusiones es que "hay un fuerte vínculo entre la expresión facial y las emociones". Cree que la gente que empieza a comportarse de una manera más feliz, en realidad, así también empieza a sentirse.

Pensar y actuar positivamente tiene cierto mérito, pero la Biblia afirma que el verdadero gozo espiritual comienza en lo profundo de nuestro interior y que después se traslada al rostro. Un hombre sabio escribió: "El corazón alegra hermosea el rostro, (...) el de corazón contento tiene un banquete continuo" (Proverbios 15: 13,15). Cuando estamos alegres por dentro, es imposible que no se refleje en la expresión facial.

¿Cómo se logra un corazón contento? Podemos empezar dándole gracias a Dios por estar con nosotros y por hacer que todas las cosas obren para bien (Romanos 8:28). No es cuestión de fingir, sino de ejercitar una actitud hacia la vida que refleje nuestra fe en Cristo. "Regocijaos en el Señor siempre"-escribió Pablo desde la prisión-. "Otra vez digo: ¡Regocijaos!".

Esta clase de optimismo comienza con un corazón alegre y rápidamente se manifiesta en el rostro.

Nuestro pan diario

8.10.11

EL QUE PAGA INVITA


Lectura: Lucas 14:16-18

A todos nos gustaría ir a cenar a un restaurante fino, donde se preparan exquisitos platillos, servidos con toda elegancia, ¿no es verdad?

Tal vez has estado en la incómoda situación de tener que excusarte, inventando cualquier pretexto, frente a una salida a cenar con amigos a un lugar elegante, por que cada quien debe pagar su cuenta y es muy caro, y tus recursos no te lo permiten o hay otras prioridades en tu presupuesto.

...Cierto hombre preparó un gran banquete e invitó a muchas personas. A la hora del banquete mandó a su siervo a decirles a los invitados: Vengan, porque ya todo está listo. Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse"... Lucas 14:16-18


Claramente este no es el caso, pero si fue una invitación que Jesús narró a los fariseos miles de años atrás. Se trata de un hombre que hizo un gran banquete, pero ninguno de sus invitados quiso ir, no por el precio, sino por falta de interés.

No fue una invitación cualquiera, se trataba de un banquete apoteósico en el mejor de los lugares y sin costo para ellos. Todo estaba pagado, sólo tenían que asistir, pero eso no les importó y cada uno de ellos se fue excusando por uno u otro motivo para no asistir. El dueño del banquete terminó invitando a las personas que no eran cercanos a él, y que además eran despreciadas por todos.

Hoy, casi 2000 años después, esta misma invitación sigue en pie. Dios en su infinita paciencia no ha perdido la esperanza de que nosotros aceptemos su invitación, que vayamos a su mesa y cenemos con él, sin que comencemos a darle una y otra excusa para no ir. (2ª Pedro 3:9)

Es cierto, todos tenemos ocupaciones y responsabilidades: nuestro espos@, los hijos, padres, estudios, el trabajo, el ministerio, etc. Todas razones muy legítimas, pero ninguna de ellas lo suficientemente grande o de peso, como para compararlas con la invitación gratuita que Dios nos hace para estar con Él.

Es gratuita para nosotros, por que el precio ya fue pagado por Él, con la vida de su Hijo Jesús, cuando murió en la cruz para darnos vida. En síntesis, cualquier motivo, por legítimo que podamos tener, es secundario y pasa a ser un obstáculo si impide que corramos a su mesa y cenemos con Él.

Todavía es tiempo de escuchar la dulce voz de Dios que nos invita a su banquete. Hoy es tiempo de dejar las migajas para disfrutar del banquete que Él tiene preparado para nosotros.

¡Vamos, no perdamos más tiempo, esta cena ya fue pagada!

Especialidades Juveniles