29.2.08

Diseñado por Dios

Lectura: Romanos 12:3-8

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función. —Romanos 12:4

Los bisontes están hechos de tal manera que su inclinación natural es mirar hacia abajo; el diseño de sus cuellos les dificulta mirar hacia arriba. En contraste, las jirafas están diseñadas de tal modo que se les hace fácil mirar hacia arriba; la manera en que sus cuellos fueron hechos les dificulta mirar hacia abajo.
Dos criaturas creadas por el mismo Dios pero con partes de sus cuerpos y propósitos particularmente distintos. Las jirafas comen hojas de las ramas superiores de los árboles. Los bisontes comen pasto del campo en el suelo. Dios provee alimento para ambos y ninguno tiene que ser como el otro para comer.

Observar a los animales y a las personas a nuestro alrededor nos hace recordar que Dios nos hizo seres únicos a cada uno de nosotros para un propósito. La tendencia natural de una persona es levantar la mirada y ver «el panorama completo» mientras que la tendencia de otra es bajarla y centrarse en los detalles. Ambas personas son importantes. La una no es mejor que la otra. Dios nos dio talentos individuales y dones espirituales para que podamos trabajar juntos como un cuerpo.

Los seres humanos son la joya que corona la creación, y brillamos con el mayor fulgor no cuando vemos nuestra propia semejanza reflejada en los demás, sino cuando cada uno de nosotros lleva a cabo las funciones de carácter único para cuya realización Dios nos diseñó. «De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, . . . úsense» (Ro. 12:6)

NO HAY MIEMBROS SIN IMPORTANCIA
EN EL CUERPO DE CRISTO

28.2.08

¿Qué rayos estamos haciendo?


Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. —1 Corintios 10:31

«¿Qué rayos estás haciendo?» Puede que hayas escuchado esa frase cuando tu madre te dijo que limpiaras tu habitación y en vez de ello te encontró jugando con tus juguetes. O la escuchaste cuando tu maestra te atrapó haciendo trampas en clase.

Pero si Dios te hiciera esta pregunta, ¿cómo responderías?

Pablo nos dice que, como seguidores de Jesús, hemos sido puestos en esta tierra para darle gloria a Dios en todo lo que hacemos. Así que, ¿cómo debe verse eso?

La gloria de Dios es la manifestación de todo lo que Él es en Su perfección sin par y deslumbrante. Es Su amor sorprendente, Su amplia misericordia, Su profunda gracia. Su gloria se ve en Su verdad, justicia, sabiduría y poder. Glorificarle significa que tenemos el elevado privilegio de mostrarle a un mundo que está totalmente inconsciente de lo que Él es en realidad. Actos de misericordia a los que no los merecen, gracia a los necesitados, perdón a un ofensor, vivir sabiamente de acuerdo a Su voluntad todo le da gloriosa visibilidad al carácter y calidad de nuestro Dios.

Hay muchas ideas falsas flotando alrededor acerca de Dios. Es nuestra labor hacer que los demás vean cómo es Él en realidad. Y, cuando les gusta lo que ven, tengamos la seguridad de hacerles saber quién nos enseñó a vivir así. ¡No es una buena idea robarle la gloria a Dios!
QUE NUESTRAS VIDAS SEAN
UNA EXPOSICION DE LA GLORIA DE DIOS

26.2.08

Conectándonos con Dios

Lectura: Salmos 63:1-8

Porque mejor es Tu misericordia que la vida; mis labios Te alabarán. —Salmos 63:3

En su libro Objetos de Su afecto, Scotty Smith comparte su peregrinaje cuando aprendió a experimentar de manera personal el amor apasionado de Dios. Cuando era niño, perdió a su madre de repente en un accidente automovilístico. Debido a esto, cerró para los demás su corazón herido —incluyendo a Dios. Varios años después recibió a Jesús como su Salvador y comenzó a aprender las verdades del cristianismo. Pero su relación con el Señor en aquellos días era, como él describió, «lado a lado más que cara a cara. Importante, pero no íntima».

¿Alguna vez te sientes así? Le hablas un poquito al Señor, lees Sus palabras en la Biblia, pero no percibes una conexión apasionada con Él como la expresada por el salmista David en el Salmo 63. Scotty sugiere maneras para vencer los obstáculos para la intimidad, de las que podemos recoger estas dos ideas.

Vive de manera honesta. Ábrete al Señor en cuanto al dolor de tus pérdidas y admite tus fracasos. «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» (Stgo. 4:8; ver también 1 Jn. 1:9).

Medita en las Escrituras y cree en ellas en cuanto al carácter de Dios y Su anhelo por ti. «Porque mejor es Tu misericordia que la vida» (Sal. 63:3; ver también Sal. 139 y Ef. 1:3-6).

Mantener una relación íntima demanda tiempo y esfuerzo, incluso cuando es con el Señor.

DIOS NOS BUSCA EN NUESTRO DESCONTENTO,
NOS RECIBE EN NUESTRA PECAMINOSIDAD,
NOS SOSTIENE EN NUESTRO QUEBRANTAMIENTO

25.2.08

Redescubriendo la pasión


Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras. —Apocalipsis 2:5

Un jugador de las ligas mayores de béisbol anunció su retiro diciendo, «De repente, toda esa pasión ya no está. Físicamente, creo que todavía podría hacerlo. Pero esto que amé toda mi vida y por lo que sentía una tremenda pasión se ha convertido en un trabajo muy, muy serio. No es como solía ser».

¿Qué podemos hacer cuando algo que una vez nos infundía vigor se ha convertido en una carga? Se puede cambiar una carrera, pero los asuntos más profundos del corazón, especialmente nuestra relación con Cristo, claman por recuperar el fervor que alimentaba nuestros primeros días.

El Señor resucitado alabó a la iglesia de Éfeso por su fiel servicio y perseverancia, pero añadió, «Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras» (Ap. 2:4-5).

Oswald Chambers nos recuerda que «los antiguos autores solían hablar de la Cruz como la Pasión de nuestro Señor. La Cruz es la gran brecha por medio de la cual fluye toda la sangre del servicio cristiano».

Si nuestra pasión espiritual se ha enfriado, recordemos una vez más el gran sacrificio de Cristo por nuestro pecado (He. 12:3), alejémonos del servicio mezquino y permitamos que la maravilla de Su cruz reavive nuestro amor por Él.

UNA PASION POR JESUS DEBE CONVERTIRSE EN
UNA PASION POR MOSTRAR A JESUS LOS DEMAS

21.2.08

Linea directa de disculpas

Lectura: Mateo 5:21-26

Deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. —Mateo 5:24

Jesse Jacobs ha creado una línea directa de disculpas. Esta línea directa ha hecho posible que la gente pida disculpas sin realmente tener que hablarle a la persona a la que se ha ofendido. Las personas que no pueden o no están dispuestas a descargar su conciencia en persona llaman a la línea directa y dejan un mensaje en una máquina contestadora. Cada semana, se registran entre 30 y 50 llamadas, en las que las personas se disculpan por faltas que van desde el adulterio hasta el desfalco. «La línea directa les ofrece a los participantes una oportunidad para aliviar su culpa y, en algún grado, para reconocer sus fechorías», dijo Jacobs.

Puede que la línea directa de disculpas ofrezca cierto alivio de la culpa, pero no es así como Jesús instruyó a Sus seguidores a lidiar con los conflictos. En el Sermón del Monte, Jesús nos dijo que tratáramos el conflicto tomando la iniciativa y yendo al hermano ofendido para disculparnos por la ofensa (ver también Mt. 18). De hecho, Jesús enseñó que el problema del distanciamiento humano es tan serio que debemos incluso interrumpir nuestra adoración para ir en una misión personal de reconciliación (Mt. 5:24). El Maestro alentó a Sus seguidores a reconciliarse unos con otros con ansia, de manera intensa, rápida y personal (v. 25).

Existe en tu vida alguna relación rota o distanciada debido a algo que dijiste o hiciste? Toma la iniciativa. Ve ahora y haz todo lo que puedas para reconciliarte.

EN EL ALMA DE TODO CONFLICTO
HAY UN CORAZON EGOISTA

20.2.08

Cuando nos va mal en la vida

Lectura: 1 Samuel 30:1-6

Mas David se fortaleció en Jehová su Dios. —1 Samuel 30:6

Todo se veía sombrío para David y sus hombres cuando llegaron a Siclag (1 Samuel 30:1- 6). Los amalecitas habían atacado la ciudad y se habían llevado cautivos a las esposas e hijos de aquéllos. Los hombres estaban tan desalentados que lloraron hasta que se quedaron sin fuerzas. Y David, su líder «se angustió mucho» porque la gente estaba considerando la idea de lapidarle (v. 6).

Al final, los hombres del ejército de David rescataron a sus familias y derrotaron a los amalecitas. Pero la historia dio un gran giro aun antes cuando «David se fortaleció en Jehová su Dios» (v. 6). Otras traducciones usan las palabras alentó o encontró refrigerio.

El texto no dice con exactitud cómo David hizo esto. Pero hace que yo me pregunte, ¿de qué maneras podemos fortalecernos, alentarnos o encontrar refrigerio en el Señor cuando nos sentimos desalentados?

Primero, podemos recordar lo que Dios ha hecho. Podemos hacer una lista de las maneras en que Él ha cuidado de nosotros en el pasado, y cómo ha provisto para nosotros o ha contestado alguna petición en oración.

Segundo, podemos recordar lo que Dios ha prometido. «que te esfuerces y seas valiente; . . . porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas» (Jos. 1:9).

Al igual que David, aprendamos a fortalecernos en el Señor, y luego dejémosle el resto a Él.
NUESTRA MAYOR FORTALEZA
A MENUDO SE MUESTRA EN NUESTRA CAPACIDAD
PARA PERMANECER QUIETOS Y CONFIAR EN DIOS

19.2.08

Cuidado con las puertas abiertas


La necedad es alegría al falto de entendimiento; mas el hombre entendido endereza sus pasos. —Proverbios 15:21

Algunas veces los cristianos siguen una política de «puertas abiertas». Cuando se abre una puerta de oportunidad, asumen que es la voluntad de Dios atravesarla.

La autora de éxitos de librería, Terri Blackstock, sabe que esto no es cierto. Ella nunca se rebeló abiertamente contra Dios, pero descubrió que estaba muy lejos de Él después de atravesar las puertas de oportunidades. «Me había permitido creer que Dios estaba bendiciendo mi carrera . . . porque había abierto todas las puertas», escribió en su libro Soul Restoration (Restauración del Alma).
Aunque obtuvo lo que quería —una exitosa carrera como autora de novelas románticas para las editoriales Arlequín y Silhouette— perdió lo que necesitaba: una relación íntima con Dios.

Cuando finalmente admitió que su carrera la mantenía alejada de Dios, ella le dio la espalda al éxito y renovó su compromiso con el Señor. Desde entonces, su carrera como escritora se ha revitalizado, y se ha convertido en una autora galardonada de novelas de ficción cristiana.

Tan sólo porque el Señor no nos impide hacer algo, no significa que quiera que continuemos. Para discernir qué oportunidades seguir, tenemos que «aprobar lo mejor» y estar «llenos de frutos de justicia . . . para gloria y alabanza de Dios» (Fil. 1:10-11)

LA MEJOR MANERA DE CONOCER LO QUE DIOS
QUIERE QUE HAGAMOS ES DICIENDOLE «LO HARE» A DIOS

18.2.08

¿Qué escribirás?

Lectura: Salmos 90

No sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. —Santiago 4:14

En enero de 2006, la explosión de una mina en el área rural de West Virginia puso en peligro las vidas de 13 mineros de carbón. Como yo había crecido en dicho estado, me encontré entre los millones que siguieron absortos las noticias en los días posteriores. Trágicamente, todos los mineros, menos uno, fueron encontrados muertos. Para empeorar las cosas, los informes iniciales que se les dio a las familias decían que todos, menos uno, habían sido encontrados vivos.
Cuando llegó la sombría noticia de las muertes, el dolor se vio agravado con la ira —y un deseo de culpar a alguien por todo este episodio desgarrador.

Sin embargo, en uno de los funerales, el Rev. Wease Day les pidió a los dolientes que miraran en una dirección distinta —hacia dentro. Durante sus últimas horas, algunos de los mineros habían escrito notas a sus familias, en algunos casos, ofreciendo consuelo y esperanza. A la luz de aquello, el Pastor Day instó a los miembros de su congregación a que no buscaran a quién echarle la culpa. En vez de eso, les desafió a imaginar que hubieran escrito ellos en una nota de despedida si tan sólo les quedasen unas horas de vida.

De alguna manera, nosotros somos como esos mineros. Estamos atrapados en un mundo oscuro y enfrentamos la muerte física. La manera como vivimos nuestras vidas como seguidores de Cristo se convierte en nuestra «nota» al mundo.
Santiago escribió que la vida es «neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece» (4:14). Por la gracia de Dios, ¿qué escribirás hoy con tu vida? —WEC
UNA VIDA A SEMEJANZA DE CRISTO ES UN MENSAJE
DE ESPERANZA A UN MUNDO QUE BUSCA

15.2.08

¡Comienza hoy!


Me he apegado a Tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences. Por el camino de Tus mandamientos correré. —Salmos 119:31-32

Muchas personas hacen resoluciones el día de Año Nuevo, prometiéndose a sí mismas (y algunas veces, prometiéndole a Dios) que ese próximo año en sus vidas será diferente. Tomamos la determinación de que vamos a cambiar hábitos y que vamos a desarrollar nuevos patrones de comportamiento.

Resoluciones como éstas son muy dignos de elogio y a menudo pueden servir como un estímulo para el crecimiento espiritual. Pero no siempre es así. Algunas veces llevamos a cabo nuestras resoluciones tan sólo por un tiempo y muy pronto las olvidamos.

Samuel Johnson, un cristiano profundamente comprometido que vivió en el siglo 18, con frecuencia escribía resoluciones en sus diarios. He aquí una anotación típica: «No he corregido hábito externo alguno, ni he mantenido ninguna de las resoluciones que hice a comienzos de año, pero todavía espero ser reformado, y no desperdiciar mi vida entera en propósitos vanos».

Es bueno dedicarse de vez en cuando a un auto-examen. Debemos hacer frente a los cambios que se tienen que hacer y luego hacer planes en cuanto a cómo los vamos a implementar. Por ejemplo, si nos damos cuenta que nuestros hábitos para hacer nuestro devocional son débiles e inconstantes, determinemos pasar algún tiempo a diario en una comunión centrada con Dios.
Pidámosle al Espíritu que nos ayude en esta práctica constante a lo largo de cada uno de los días que tenemos por delante.

Hoy es un buen día para comenzar.
DIOS LE HABLA A AQUELLOS
QUE SE TOMAN EL TIEMPO PARA ESCUCHAR.
Y ESCUCHA A AQUIELLOS QUE SE TOMAN EL TIEMPO
PARA ORAR

14.2.08

Gozosos para siempre


Por amor a vosotros, se hizo pobre, siendo rico para que . . . fueseis enriquecidos. —2 Corintios 8:9

Jonathan Clements, columnista del diario financiero The Wall Street Journal, ofreció a sus lectores «Nueve consejos para invertir en la felicidad». Es interesante que una de sus sugerencias fue precisamente la misma que Johnson C. Oatman dio en su antiguo y muy apreciado himno, «Cuenta tus muchas bendiciones». Clements nos insta a no darle vueltas a las riquezas de nuestros vecinos sino a centrarnos en todas las bendiciones que verdaderamente poseemos. Eso es un consejo sabio, siempre que nos demos cuenta que nuestra riqueza espiritual en Jesús es infinitamente más valiosa que cualquier otra posesión material.

Dios no nos dio la Biblia como un manual para la felicidad. Pero nos dice cómo podemos estar eternamente gozosos y cómo podemos experimentar el gozo mientras nos dirigimos hacia esa eterna felicidad. Comparar la verdad bíblica con los consejos sensatos es muy instructivo.

«Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento », le escribió Pablo a Timoteo (1 Ti. 6:6). El apóstol quería que su protegido entendiera que estar agradecido por los aspectos básicos de la vida le ayudaría a no caer en la trampa de la codicia.

Por ello, centrémonos en las maravillas de la gracia de Dios, entrenándonos para hacer que un espíritu de gratitud domine nuestras vidas. Esa es la manera de experimentar gozo hoy y permanecer gozosos para siempre.

CUENTA TUS MUCHAS BENDICIONES
Y PRONTO PERDERAS LA CUENTA

12.2.08

Los hechos de la vida

Lectura: Lucas 1:24-38

Entonces María dijo: he aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu palabra. —Lucas 1:38

Parece que la mayoría de nuestras luchas giran alrededor de querer algo que no tenemos o de tener algo que no queremos. Nuestros anhelos más profundos y nuestros desafíos más grandes se encuentran profundamente arraigados en tratar de ver la mano de Dios en estos dos hechos de la vida. Aquí es donde comienza el relato de Lucas del nacimiento de Jesús.

La anciana Elisabet anhelaba un bebé. Sin embargo, para la joven María que estaba comprometida para casarse, el embarazo debía haber sido una desgracia.
Pero cuando ambas supieron que iban a tener un bebé, aceptaron la noticia con fe en el Dios cuyo tiempo es perfecto y para quien nada es imposible (Lc. 1:24-25, 37-38).

Al leer la historia de la Navidad, puede que nos llame la atención el contexto en la vida real de las personas cuyos nombres se nos han hecho tan familiares. Aun cuando Zacarías y Elisabet sufrían el estigma de la esterilidad en su cultura, se les describió como «justos delante de Dios, [e] irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor» (v. 6). Y el ángel le dijo a María que ella había encontrado el favor de Dios (v. 30).

Su ejemplo nos muestra el valor de un corazón confiado que acepta los caminos misteriosos de Dios y la presencia de Su mano poderosa, sin importar cuán perplejas puedan ser las circunstancias en las que nos encontremos.

PARA EL CRISTIANO LAS PRUEBAS
NO PUEDEN IR SEPARADAS DE LA CONFIANZA

11.2.08

Haz el bien sin mirar a quién

Lectura: Lucas 6:27-36

Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. —Lucas 6:33

¿Le pagarías la cuenta a las personas que van en el automóvil de atrás cuando compras comida para llevar, incluso si no las conocieras?

Ese fue el desafío que una estación de radio cristiana local le lanzó a su comunidad. Se llamó «La diferencia 'para llevar' ». La meta era hacer un acto de amabilidad a la imagen de Cristo a personas que no lo esperaban y dejar una nota diciendo que la razón para ello era el amor a Cristo.

¿Por qué hacer esto? ¿Por qué gastar dinero en la comida de otra persona — especialmente de alguien a quien no conocemos y que puede que sea hostil a la fe? ¿Por qué dar algo sin esperanza alguna de retribución? Parece ir contra nuestra cultura, pero la idea tiene una fuerte base bíblica.

Notemos lo que Jesús dijo al dirigirse a una gran multitud: «Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis?» (Lc. 6:32-33). Claramente, Jesús quiere que le hagamos bien a personas que no tienen forma alguna de retribuirnos.

Ya sea que le estemos pagando la cuenta a alguien en algún restaurante o dando algún dinero para obras sociales, nuestra preocupación debe ser dar de manera desinteresada, sea que recibamos algún reconocimiento por ello o no. ¿A quién puedes bendecir hoy en el nombre de Jesús?
EL MOTIVO PARA DAR REVELA EL CARACTER DE QUIEN DA,
MAS QUE LO QUE DA EN SI

8.2.08

El dolor es desagradable


Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los que no tienen esperanza. —1 Ts. 4:13

El 4 de noviembre de 1970, un accidente de avión le quitó la vida a la mayoría de los miembros del equipo de fútbol americano de la Universidad Marshall, a su personal de entrenamiento y a muchos líderes de la comunidad de Huntington, West Virginia.
Setenta y cinco personas murieron en el accidente, lo cual destrozó a la universidad y la comunidad. Paul Griffen y Annie Cantrell fueron dos de las personas que perdieron a sus seres queridos allí. Sus historias se cruzaron porque el hijo de Griffen, Chris, era el prometido de Annie. Cuando Chris murió, sus vidas quedaron inmersas en un año de dolor que parecía insoportable. ¿Por qué? Porque, tal y como Paul se lo dijo a Annie en la película que se hizo sobre esta tragedia, «el dolor es desagradable».

Tenía razón, el dolor es desagradable. Todos sufrimos en uno u otro momento, incluyendo a los que somos seguidores de Cristo. Sin embargo, para el creyente hay algo más allá de las lágrimas, el sufrimiento y la pérdida. Hay esperanza.

Al escribirle a los miembros de una iglesia que habían visto a sus seres queridos ser llevados a la muerte, Pablo reconocía la realidad del sufrimiento. Pero los desafió a no «entristecerse como los otros que no tienen esperanza» (1 Ts. 4:13). La pérdida y la muerte son parte de la vida, pero los creyentes pueden enfrentarlos, sabiendo que los cristianos jamás se despiden para siempre.
Podemos consolarnos unos a otros (v. 18) con la esperanza de la resurrección y una reunión futura.

PORQUE CRISTO VIVE,
LA MUERTE NO ES UNA TRAGEDIA SINO UN TRIUNFO

7.2.08

Ricamente bendecido

Lectura: Salmos 33:1-9

De la misericordia de Jehová está llena la tierra. —Salmos 33:5

Los árboles de arce en mi jardín delantero son los últimos en perder sus hojas en el otoño. Así que, en un día muy frío de noviembre, estaba refunfuñando conmigo mismo mientras juntaba con el rastrillo las hojas del suelo y las metía en bolsas.

Luego, una alegre voz dijo, «¡buenos días!» la mujer que lee nuestro contador de gas se había acercado sin que yo lo notara. Le pregunté: «¿Y cómo está usted en esta mañana tan fría?»

«Me siento llena de bendiciones» — dijo con una sonrisa. Después de un rápido ajuste de actitud, le respondí: «Yo también. ¿No es maravilloso Dios?»

«Sí que lo es —respondió ella— ¿Usted también es un creyente en Jesús?» «Sí, lo soy —respondí— y Él ha llenado mi vida de bendiciones».

Ese breve intercambio no sólo iluminó mi estado de humor, sino que me recordó que aquellos que creemos en Cristo somos bendecidos más allá de toda medida.
Después que esta hermana en Cristo se marchó, el cielo ya no parecía tan lúgubre; el viento perdió algo de su frialdad; la tarea de rastrillar las hojas se hizo menos pesada. El Señor había usado a otro creyente para volver mi atención hacia Él y ver Su bondad (Sal. 33:5).

Los cristianos son parte de una comunidad. Animémonos unos a otros. Nunca sabemos cuándo un compañero de peregrinaje pueda necesitar un recordatorio de la bondad de Dios.
LA FE EN LA BONDAD DE DIOS PONE UNA CANCION
EN TU CORAZON Y ALABANZA EN TUS LABIOS

6.2.08

Sé una estrella

Lectura: Mateo 2:1-12

Y los que enseñan la justicia a la multitud, [resplandecerán] como las estrellas a perpetua eternidad. —Daniel 12:3

Muchos buscan hoy el estrellato tratando de llegar a ser el centro de atención de los medios de comunicación. Pero un joven cautivo judío logró el «estrellato» de una mejor manera.

Cuando Daniel y sus amigos fueron tomados cautivos por una despiadada nación invasora, era improbable que se volviera a saber de ellos. Pero los piadosos jóvenes pronto se distinguieron como inteligentes y dignos de confianza.

El rey había condenado a muerte a sus sabios por no haber podido repetir ni interpretar un sueño que él había tenido. Después de una noche de oración con sus amigos, Daniel recibió de Dios el contenido del sueño y su interpretación. Como resultado de ello, el rey ascendió a Daniel a la posición de consejero en jefe (ver Dn. 2).

Ya hubiese sido algo bastante extraordinario si la historia hubiese terminado allí. Pero algunos eruditos creen que la influencia de Daniel en Babilonia hizo que la gente tomara conciencia de las profecías mesiánicas acerca de un Salvador que nacería en Belén. Puede que la enseñanza de Daniel haya sido la razón por la que 500 años después unos sabios de oriente siguieron una estrella hacia una parte del mundo remota y desconocida para encontrar a un rey bebé, adorarle, y regresar a su país con las buenas noticias de la increíble venida de Dios a la tierra (Mt. 2:1-12).

Al igual que Daniel, nosotros también podemos convertirnos en una estrella que brillará para siempre al guiar a los demás a la rectitud.

PUEDES ATRAER PERSONAS HACIA JESUS
CUANDO TIENES SU LUZ EN TU VIDA

5.2.08

Dios te manifiesta la verdad

Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad".(Filipenses 2:13)
Quizás tu pienses: Realmente me gustaría orar con fe, apoyándome en un mensaje del Señor. Sin embargo, ¿cómo puedo hacerlo? ¿Cómo puedo saber que Dios me está hablando a través de una parte específica de su Palabra para aplicarla a una situación particular? ¿Cómo puedo utilizar las promesas hechas en su Palabra para ayudarme a demandar mi victoria en la guerra espiritual? Saldrás victorioso cuando tengas fe en que Dios te ha manifestado la verdad.
Como discípulo de Cristo, tu mayor anhelo es descurbrir y cumplir la voluntad de Dios. ¿Cómo se descubre la voluntad de Dios? en el sentido físico, Jesús ya no pasa caminando junto a nosotros ni te llama para ser su seguidor. Sin embargo, aún tiene el mismo interés en que tu cumplas su voluntad. Te ha dado la Palabra de Dios escrita, la cual se nos revela por medio del Espíritu Santo. A través de su Palabra, Dios te ilumina y espera que tu la obedezcas por fe:

PASO 1: Permanecer en Cristo. Primero reconoce que Dios puede obrar en tu problema para tu bien y la Gloria de Él, y que Él realmente lo hará. Romanos 8:28 te recuerda: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". Eso no quiere decir que todas las cosas sean buenas, sino que con el tiempo Dios hará que todas las cosas obren conjuntamente para producir algo bueno. En segundo lugar, reconoce que Dios es soberano, Él ya conocia las circuntancias tuyas ante de que sucedieran. A pesar de que Él no modificó la sucesión de los hechos, es posible que no haya causado los mismos.

PASO 2: Permanecer en la Palabra. En Juan 15:7 encontramos un segundo paso para aprender la voluntad de Dios permaneciendo en la Palabra. Cuando tengas un problema, recurre primero a Dios y busca la solución al problema en su Palabra. (Salmos 27:13-14)
A medida que cumples las condiciones para conocer la voluntad de Dios acerca de un asunto, se te puede manifestar la voluntad de Dios para tu vida y tus oraciones. Al permanecer en la Palabra de Dios, ¿cómo puedes permitir que Dios te hable?
• Leyendo la Biblia en forma sistemática y dejando que Dios te hable mediante los pasajes que Él trae a tus pensamientos.
• Buscando principios y verdades específicas, que se apliquen a tu situación actual.
• Buscando el significado del pasaje bíblico.
• Estar dispuesto a esperar un mensaje de Dios.

PASO 3: Permitir que el Espiritu Santo te conduzca en la verdad. Dios revela su voluntad a través de su Palabra, pero únicamente a quienes permiten que el Espíritu Santo los dirija en la verdad. El Espíritu Santo tiene que obrar tanto para revelarte la verdad de Dios como para ayudarte a recibirla. En Juan 16:13-15 Jesús prometio que el Espíritu Santo te revelaría la de tres maneras diferentes: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorif icará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber".
El Espíritu Santo es el maestro en la vida de los creyentes. Bajo su guía, las palabras de la Biblia se vuelven un mensaje de parte del Padre para cada uno de nosotros. Él está presente cuando cada creyente estudia la Palabra. Una de las funciones primordiales del Espíritu Santo es revelarte la verdad. Si tu lees la Biblia con un método lógico y analítico, y llegas a la conclusión de que Esto es lo que Dios me está diciendo, se pierde el elemento vital de permitir al Espíritu guiarte e iluminar el pasaje. Cuando tu permites que el Espíritu lo haga, entonces puedes caminar a la luz de esa iluminación.

4.2.08

Cámbiate de nombre

Lectura: Hechos 3:1-16

Porque todo aquel que invocare el nombre del SEÑOR, será salvo. —Romanos 10:13

Los nombres son importantes. Muchos padres dedican meses a investigar antes de decidirse por el nombre perfecto para su bebé. A menudo, la decisión final se basa en su sonido, su carácter único o su significado.

Una mujer cambió su nombre original porque no le gustaba. Erróneamente creía que el cambio alteraría su destino. Eso no es algo muy probable, pero para aquellos que confían en Jesús como su Salvador, a partir de ese momento se les identifica por Su nombre. En ese caso sí que acontece una transformación radical.

El nombre de Jesús conlleva una poderosa trascendencia. En Su nombre los apóstoles realizaron milagros (Hch. 3:6-7, 16; 4:10) y echaron fuera demonios (Lc. 10:17). Hablaron y enseñaron en el nombre de Jesús. Bautizaron creyentes en el nombre de Jesús (Hch. 2:38). Y sólo por medio del nombre de Jesús logramos acceso al Padre (Hch. 4:12).

Cuando nos hacemos cristianos, participamos de ese digno nombre. Y cuando seguimos a Cristo, podemos reflejar Su luz en cualquier oscuridad con la que nos topemos, ya sea en nuestro barrio, en nuestro centro de trabajo, o incluso en nuestro hogar. Nuestra oración debe ser que, cuando las personas nos vean, vean a Cristo.

Puede que nuestros nombres tengan significado o trascendencia. Pero llevar el nombre de cristiano transforma nuestras vidas.

EL NOMBRE DE JESUS ES EL UNICO
CON PODER PARA TRANSFORMAR