Lectura: Juan 13: 34-35
En medio de este ambiente futbolístico, comentábamos algunas de las características que
destacan a algunos equipos, por ejemplo:
- España, tiene la mejor evaluación económica de jugadores.
- Brasil, con el mayor número de mundiales ganados.
- Argentina, con el mayor número de goles recibidos.
- Chile, con el promedio de estatura más bajo en sus jugadores, etc...
¿Cuál será la característica que la gente ve en nosotros los cristianos y que nos distingue? (o que nos debería distinguir). Jesús lo dijo claramente a sus discípulos:
"Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros. Juan 13:34- 35"
Jesús sabía perfectamente de lo que estaba hablando, porque si hay algo que él puso en acción fue su amor por todos nosotros. Un amor que lo supera todo, un amor sacrificial, hasta la muerte. Jesús nos pide que nos amemos unos a otros, porque conoce el poder y el impacto del amor.
Si hay algo que la gente debería ver en nosotros es precisamente ese amor. Un amor que no está en extinción, sino que fluye, que "chorrea", que es genuino y servicial. Un amor que busca satisfacer las necesidades de quienes estan a nuestro alrededor; libre de egoísmo y tontas comparaciones, ausente de peleas y murmuraciones, pero lleno de gozo y rostros sonrientes.
Sin embargo, hoy podemos ver con tristeza como desperdiciamos horas de nuestra vida comparándonos, compitiendo, o discutiendo sobre quién tiene en realidad "la verdad".
Criticando si este o aquel dijeron las palabras correctas, o dudando de sus "verdaderas" intensiones, preocupados de todo, menos de lo más importante: Amar a las personas.
Si en realidad nos amáramos los unos a los otros como Cristo nos manda, se reflejaría en nuestras acciones y éstas serían tan poderosas que nos destacarían como un "equipo" único. Nuestros discursos y palabras cobrarían sentido, porque estarían respaldados por resultados irrefutables, a la vista de todos y producirían un verdadero impacto.
¿Qué nos distingue como cristianos? ¿Será porque vieron el pescadito pegado en nuestro auto?... Destaquémonos por ser los que siempre saludan con una sonrisa y tratan a otros con amabilidad. Porque en medio de nuestras ocupaciones estamos dispuestros a dar de nuestro tiempo, abrir nuestro hogar, compartir nuestra mesa y sentarnos a escuchar. Y en su desesperanza acuden a nosotros porque encuentran quien ore por ellos y les dé palabras de consuelo.
Destaquémonos y ganemos el aprecio de quienes nos rodean, porque en nosotros ven a Jesús.
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