29.5.09

FRESCO


Vuélveme el gozo de Tu salvación. —Salmos 51:12

¿En qué piensas cuando escuchas la palabra fresco? Cuando el clima es agradable, mi esposo y yo disfrutamos yendo al mercado, de los productores agrícolas para poder comprar, productos que fueron cosechados esa misma mañana.


Para mí, fresco significa frutas y verduras recién cosechadas —no pasadas o malogradas, sino frescas y llenas de exquisito sabor.


Yo necesito ese tipo de frescura en mi relación con Dios. Yo también tengo demasiadas actitudes pasadas —impaciencia, crítica y egoísmo— y no tengo suficiente «benignidad, bondad, . . . mansedumbre», que son «el fruto del Espíritu» (Gálatas 5:22-23).


Cuando David se arrepintió del pecado en su vida, oró: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio». Luego elevó una petición a Dios: «Vuélveme el gozo de Tu salvación» (Salmos 51;10-12). La confesión y el arrepentimiento de nuestro pecado renuevan nuestra comunión con el Señor y gozosamente nos permite comenzar de nuevo.

¡Qué mejor momento que hoy para pedirle a Dios que te dé un espíritu nuevo, una fe fresca, y una apreciación renovada de Él!

Señor, queremos que el fruto de nuestras vidas siempre esté «vigoroso y verde» (Salmos 92:14). Ayúdanos a experimentar Tu amor, compasión y fidelidad que «nuevas son cada mañana» (Lamentaciones 3:22-23). Amén.

PARA LLEVAR BUEN FRUTO,
LIMPIA LA MALA HIERBA DEL PECADO

28.5.09

VIVID SABIAMENTE


Lectura: Efesios 5:25-33

Maridos, . . . vivid con [sus esposas] sabiamente, . . . para que vuestras oraciones no tengan estorbo. —1 Pedro 3:7

Mi esposa, Marlene, y yo, llevamos unos 30 años de casados, y hemos aprendido a apreciarnos mutuamente y a que cada uno disfrute de las cualidades únicas del otro. Pero, aun después de todos estos años, ella sigue sorprendiéndome de vez en cuando. Recientemente, su reacción a un artículo en las noticias fue totalmente opuesto a lo que yo había esperado.
Le dije, «Vaya, me has dejado sorprendido. Jamás habría pensado que irías a parar allí en cuanto a este asunto». ¿Su respuesta? «Tu trabajo es entenderme, ¡y el mío es hacerte seguir adivinando!» La responsabilidad de entender al cónyuge es lo que mantiene la vida matrimonial interesante y en crecimiento.

Este es un antiguo desafío. Pedro escribió: «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo» (1 Pedro 3:7). Consideró que era una prioridad que el esposo se dedicara a estudiar a su esposa —para conocerla y comprenderla. Sin ese compromiso de entender a su cónyuge, un esposo no es capaz de hacer lo que sigue —honrarla.

Como esposo, si he de amar a mi esposa tal y como Cristo ama a la Iglesia (Efesios 5:25), este amor comenzará con el esfuerzo deliberado y constante de entenderla aún más.

EL MATRIMONIO PROSPERA
EN UN CLIMA DE AMOR Y RESPETO

27.5.09

LAS HERIDAS DE UN AMIGO



Fieles son las heridas del que ama. —Proverbios 27:6

No todos aprecian la corrección; pero David sí la apreciaba. Él se sentía en deuda con aquellos que le corregían y se daba cuenta de lo mucho que les debía. «Que el justo me castigue; será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza...» (Salmos 141:5).

David insiste en que la corrección es un favor, una palabra que sugiere un acto de lealtad. Los amigos leales se corregirán unos a otros, aun cuando hacerlo sea doloroso y perjudicial para las relaciones. Es una de las maneras en las que mostramos amor y nos ayudamos unos a otros a fortalecernos. Como lo declara Proverbios 27:6a: «Fieles son las heridas del que ama».

Se requiere de gracia para impartir corrección piadosa; se requiere de una gracia mayor para recibirla. A diferencia de David, quien aceptó la corrección de Natán (2 Samuel 12:13), nosotros estamos inclinados a rechazarla. Nos molesta la interferencia; no queremos que nos descubran. Pero, si aceptamos la reprobación, encontraremos que efectivamente ésta se convierte en «excelente bálsamo» sobre nuestras cabezas, una unción que hace de nuestras vidas un dulce aroma por dondequiera que vayamos.

Algunas veces, crecemos en gracia por medio de la amable pero desagradable corrección de un amigo leal. No la rechaces, por cuanto «el que guarda la corrección vendrá a ser prudente» (Proverbios 15:5) y «sabio» (Proverbios 9:8-9).

LA CORRECCION DE UN AMIGO LEAL
PUEDE AYUDARNOS A CAMBIAR PARA MEJOR

26.5.09

EL JARDIN SECRETO



Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. —Proverbios 4:23

El Jardín Secreto, una novela escrita por Frances Hodgson Burnett, cuenta la historia de Mary, una niña que va a vivir con su tío rico, Archibald, en la finca de éste en Inglaterra. Mary llega a conocer a Dickon, un muchacho de la clase trabajadora que ama la naturaleza.

Ambos niños descubren un jardín amurallado que el tío de Mary ha cerrado con llave porque le recuerda a su esposa fallecida. El jardín se ve muerto por el abandono, pero Dickon le asegura a Mary que, con el cuidado apropiado, se recuperará y tendrá nueva vida. Con la ayuda de los niños, «el jardín secreto» finalmente se desborda con flores llenas de color y fragancia.

Todos tenemos un jardín secreto del corazón. La manera como lo cuidemos determinará cómo éste hablará y se comportará. Los proverbios nos amonestan sabiamente: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida» (Proverbios. 4:23).

La palabra «guardar» significa «vigilar o proteger con fidelidad». Vigilar lo que llevamos a nuestro corazón y vigilar nuestra respuesta determinará qué es lo que echa raíces allí.

Al quitar las espinas del resentimiento, la mala hierba de la lujuria, y las raíces de la amargura, podemos reemplazarlas con el fruto del Espíritu: «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (Gálatas. 5:22-23).

¿Estás cuidando el jardín de tu corazón?

DIOS QUIERE QUE RIEGUES LA SEMILLA
QUE EL HA PLANTADO EN TU CORAZON

25.5.09

LIMPIEMOS EL CLOSET


Lectura: Efesios 4: 17-32

Vivimos en un país con clima extremo, o tenemos mucho calor o bien nos abrigamos como osos polares para hacer frente al frío. Estos extremos climáticos nos obligan a tener dos tipos de guardarropa y con los cambios de estación es frecuente guardar en maletas la ropa de una temporada, para hacer lugar a la ropa de la nueva temporada.

Junto a estos drásticos cambios de estación, inevitablemente viene una revisión, limpieza y orden de closet. A medida que sacamos ropa, nos topamos con algunas prendas realmente viejas, otras desteñidas o descocidas que no usamos y que no desechamos. En el fondo sabemos que son feas, que ya no son útiles y que no las volveremos a usar, pero por alguna extraña razón las queremos guardar.

Estos "trapos" ocupan un espacio que deberían ocupar prendas que realmente nos hacen falta, que estén en buen estado, útiles y que nos hagan ver bien.

¿Qué pasaría si hoy tuviéramos que limpiar el "closet" de nuestro corazón? Casi podría asegurarte que nos toparíamos con más de un trapo viejo, que más que pasado de moda, es algo de nuestra vida pasada, que desordena nuestros "cajones" e impide que guardemos las prendas nuevas que Dios ha diseñado para que luzcamos radiantes.

"Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos, ser renovados en la actitud de su mente, y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad" -Efesios 4:22-24

¿De qué trapos viejos e inútiles hablo?... Son costumbres y malos hábitos que nos llevan a conductas negativas, que impiden nuestro crecimiento espiritual y ofenden a Dios y a las personas que nos rodean.

Hablo de cosas tan conocidas y cotidianas como el engaño, celos, mentiras, envidia, hablar y pensar mal de otros, falta de generosidad o paciencia, usar a las personas, etc.

Si escarbamos más a fondo podremos encontrar cosas que hacemos sin control alguno como: malgastar el dinero, compras compulsivas, deudas, ser trabajólicos (o ministeriojólicos), comer en exceso, o ver, escuchar o decir, (promesas que no cumpliremos, fantasías, pornografía, groserías, chistes de grueso calibre, maldecir o juzgar a otros, etc), cosas que nos hacer ver "harapientos".

"Señor, ¡No queremos más trapos viejos! Ayúdanos a hacer una limpieza a fondo del closet de nuestro corazón. Revisa todo nuestro guardarropa y muéstranos lo que hay que botar a la basura. Enséñanos a vestirnos como tu quieres, y llena nuestros cajones con las prendas que has diseñado para nosotros".
(Paráfrasis personal Salmos 139:23-24)


22.5.09

ABRIENDO LA PUERTA



El hombre o la mujer que cometiere alguno de todos los pecados . . . contra Jehová . . . confesará el pecado que cometió. —Números 5:6-7

Los investigadores en la Universidad de Toronto informaron en 2006 que las personas que sufren de una mala conciencia experimentan «una poderosa urgencia de lavarse».

Para estudiar este efecto, los investigadores les pidieron a los voluntarios en el estudio que recordaran pecados pasados. Se les dio una oportunidad de lavarse las manos como un símbolo de limpieza de su conciencia. Aquellos que recordaron sus pecados se lavaron las manos «a una tasa dos veces mayor que la de aquellos sujetos de estudio que no pensaron en transgresiones pasadas».

La Biblia propone la única manera efectiva de tratar el pecado —la confesión. En el Antiguo Testamento, una de las maneras en que se suponía que los israelitas debían limpiarse y mantener la pureza delante de Dios y en su comunidad era confesando sus pecados (Números 5:5-8).

Confesar significa «hablar lo mismo; estar de acuerdo; admitir la verdad». Cuando las personas se confesaban a Dios, no le estaban diciendo nada que Él ya no supiera. Pero su confesión era una demostración de un cambio de corazón. Negarse a confesar sus pecados permitía que el pecado se enraizara más dentro de sus vidas y su comunidad.

Admitir nuestro pecado abre la puerta para que podamos tener perdón, gozo y paz. Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel para perdonar (1 Juan. 1:9).

LA CONFESION ES ESTAR
DE ACUERDO CON DIOS
EN CUANTO A NUESTRO PECADO

21.5.09

¿COMO NOS VESTIMOS?


Lectura: Filipenses 1:27

"Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo; de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio" Filipenses 1:27

Cada mañana nos levantamos y vamos al closet pensando ¿qué nos podremos, cómo luciremos y nos veremos?... pero... ¿dedico el mismo tiempo a vestirme de lo que es aún más importante? "Como el agua refleja el rostro, así el corazón del hombre refleja al hombre" Proverbios 27:19

¿Con qué debemos vestirnos?


Fuerza y dignidad.
"Fuerza y dignidad son sus vestiduras, y sonrié al futuro" Proverbios 31:25

Corazón agradable.
"El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate" Proverbios 15:13

En obediencia.

"Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día." 2º Corintios 4:16

Con la armadura de Dios.

"Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podaís estar firmes contra las asechanzas del diablo." Efesios 6:11

En humildad.
"...revestíos de humildad,..." 1º Pedro 5:5


¡QUE NUESTRA MIRADA SE DETENGA CADA MAÑANA
EN EL ESPEJO DE LA PALABRA DE DIOS,
PARA VESTIRNOS DE UNA FORMA
QUE LE GLORIFIQUE Y QUE NOS IDENTIFIQUE
COMO VERDADEROS HIJOS DE DIOS!

20.5.09

ATREVETE A SER DIFERENTE

Lectura: 2 Corintios 5:12-21

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo. —2 Corintios 5:20


Como mi padre era un pastor, me pegaron la chapa con la que se le conoce a todo hijo de pastor: HP. Pero, para gran decepción de la congregación, el título no me impidió ser un pequeño travieso. Ya perdí la cuenta de las veces que escuché la frase: «Pepito, eres el hijo del pastor. Debes ser un ejemplo». ¡Pero yo no quería ser un ejemplo! ¡Sólo tenía 5 años y quería divertirme con mis amigos!

Admitámoslo: a menudo, ser un ejemplo trata acerca de ser diferente. Pero la mayoría de nosotros no queremos ser diferentes. Queremos gustarle a la gente, y la manera más segura de hacerlo es no desentonando.

Pero seguir a Cristo nunca se ha tratado de no desentonar. Seguirle significa ser como Él, responder a la vida y relacionarse con las personas como Él lo hacía. Ser diferente es un poquito arriesgado e incómodo. Pero de eso trata ser un «embajador en nombre de Cristo» (2 Co. 5:20) —de llevar la maravillosa diferencia de tu Rey y ser una influencia en el territorio que se te ha asignado: tu hogar, tu oficina, tus amistades.

Representar al Rey no es simplemente nuestro llamado; es un gran honor.

En retrospectiva, puedo ver cómo mis travesuras como HP hicieron quedar mal a mi papá. Es motivador recordar que nuestras actitudes y acciones contrarias a Jesús también hacen quedar mal a nuestro Rey.

¡Haz una diferencia atreviéndote a ser diferente!


ATREVETE A SER DIFERENTE
POR CAUSA DEL PADRE

19.5.09

PERDIENDO PARA GANAR




El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará. —2 Corintios 9:6


En la granja de mi padre había ciertos campos que él sembraba a mano. Se sujetaba un artefacto de lona con una correa que se veía algo así como la bolsa de un canguro, lo llenaba de semillas, y salía a sembrar. Echaba semillas por todas partes.


Cuando un granjero siembra semilla en su campo, se ve como si estuviera desperdiciándola. Parece que se pierde, pero en realidad no se ha ido. A su debido tiempo, el granjero la recibe con mucho más además de ella.


Cuando nos entregamos a Cristo, puede que a las personas les parezca que estamos desperdiciando nuestra vida. Pero Él dijo que sólo perdiendo nuestras vidas en Él es que encontramos la verdadera vida (Mateo 10:39).


Jesús nos enseña a medir nuestras vidas por medio de pérdidas en vez de ganancias, por medio de sacrificios en vez de la conservación, por medio del tiempo invertido en los demás en vez del tiempo prodigado a nosotros mismos, por medio del amor vertido hacia fuera en vez del amor vertido hacia adentro.


Es una regla de vida: Dios bendice a aquéllos que dan de sus vidas y recursos (2 Corintios 9:6). Anuncia la verdad que conoces, y Él te dará más para regalar. Da de tu tiempo, y tendrás más tiempo para dar. No pongas límites a tu amor, y tendrás más amor para los demás que antes.


CUANDO TE AFERRAS, PIERDES;

CUANDO LE DAS A DIOS, GANAS.

¡ SE HACE TARDE !


"¡Dios mío! ¡Qué tarde voy a llegar!" - decía un conejo blanco de chaqueta azul y reloj en mano corriendo a toda velocidad, acaparando la atención de una rubia niña, sin entender a dónde se dirigía, debía ser algo realmente importante.



Me refiero al "Conejo Blanco", un personaje de "Alicia en el país de las Maravillas", que a decir verdad, es parecido a muchos de nosotros: corremos de un lado para otro para cumplir con una serie de compromisos. Los días de la semana se nos hacen cortos y quisiéramos agregar unas cuantas horas al día, para alcanzar a hacer todas las cosas y cumplir con los compromisos de nuestra abultada agenda.



Los cristianos tenemos un gran defecto: equivocadamente hemos concluido que aquellos que tienen muchas responsabilidades y cargos dentro de la iglesia son buenos cristianos. Llegamos al extremo de sentirnos mal y poco espirituales por decir que no, cuando se nos pide que tomemos algún otro cargo o función.



Estar llenos de responsabilidades y actividades en la iglesia no es sinónimo de ser personas muy espirituales. No estoy diciendo que te transformes en un "calienta bancas" y que te limites a asistir el domingo a escuchar un sermón, ¡NO! Hablo de tener la capacidad, guiados por Dios, para saber decidir lo que realmente debemos y podemos hacer y dar lugar a las cosas importantes y no andar corriendo por lo urgente.



En una oportunidad escuché lo siguiente:"Si el diablo no nos puede hacer pecar,se encargará de mantenernos ocupados". De reunión en reunión, de estudio en estudio, de ensayo en ensayo. Nos llenará la agenda de actividades, para que no tengamos tiempo, ni ganas para estar con Dios. ¡Estamos demasiado ocupados, apurados, no hay tiempo! Dios nos dice: "Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios". Sal. 46:10ª



¡Pero cómo, si yo soy cristiano!, ¿cómo me voy a quedar quieto, sin hacer nada? Eso es justamente lo que el enemigo quiere. Él sabe que será difícil que matemos a alguien, o nos emborrachemos o tal vez que cometamos adulterio... Pero hará lo imposible para agotarnos, porque allí bajamos la guardia, nos alejamos de Dios y nos cae encima, como león rugiente...



Jesús no vino a llenarnos la agenda con actividades "buenas", el vino a traer descanso a nuestras vidas: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso".Mt. 11:28



El anhela tener comunión con nosotros, y la podremos tener cuando decidamos dejar de correr por lo urgente, bajemos la velocidad, reconozcamos que no somos indispensables y aprendemos a decir que no a cosas que pueden ser muy buenas, pero debilitan nuestro espíritu y por lo general hace que descuidemos a quienes más nos aman, nuestra familia, (y amigos), que, entre paréntesis, son nuestro primer ministerio.