9.5.11

¿SE ME NOTA?






La celebración del día de las madres me hace recordar con emosión la increible experiencia del embarazo.



Cuando una mujer queda embarazada, su cuerpo sufre una verdadera revolución, no solo física sino mental y emocional. La progesterona y los estrógenos provocan cambios revolucionarios, aunque al principio no sean necesariamente percibidos por otras personas.



Este emocionante proceso comienza con varios síntomas: mucho sueño, en ocasiones mareo o nauseas, por que los sentidos se agudizan, en especial el olfato, y nos ponemos muy sensibles. El corazón late más rápido ya que ahora debe irrigar lugares que antes no existían, y hasta nuestro centro de equilibrio se desplaza.



En el embarazo cuidamos nuestro cuerpo de manera especial, ya no estamos solas, hay alguien en nosotras que puede salir perjudicado, por eso también cuidamos el tipo de trabajo que realizamos, la alimentación, incluso hasta lo que escuchamos, porque no sólo nos afecta emocionalmente a nosotras, sino que a la criatura que está en gestación. Ella es testigo de lo que decimos, reconoce nuestra voz, escucha nuestros latidos, percibe cuando estamos felices o tristes, etc.



Con el tiempo esa diminuta personita comieza a hacer de las suyas apoderándose literalmente de un espacio y nos hace sentir su presencia con sus movimientos. Crece de tal foma que transforma nuestro cuerpo, ya no podemos usar la misma ropa, nuestro vientre aumenta de manera tal que ahora si "se nos nota".



Si eres hombre nunca vivirás esta experiencia, o si eres mujer y no la has experimentado, todos quienes hemos sido alcanzados por el amor de Dios, y hemos invitado a Jesús a vivir en nuestro corazón, esperimentamos algo muy parecido a lo que acabamos de describir.



Hablamos de la increíble transformación que provoca la llegada del Espíritu Santo a nuestras vidas.



Cuando el Espíritu Santo anida en nuestro corazón, de inmediato se comienzan a gestar una serie de cambios que literalmente transforman nuestra vida, (en algunos casos más rápido que en otros), y aunque si bien no "engordamos" físicamente, si "se nos nota" un cambio.



Nuestra mente y sentimientos cambian, por eso ahora cuidamos lo que hacemos, lo que decimos, a dónde vamos, o lo que dejo entrar en mi cuerpo y mente, para que no me contamine ni afecte a mi nuevo "huésped". Hemos tomado conciencia que no estamos solos, hay Alguien que está en nosotros y queremos cuidarlo a toda costa.






Ya no se trata de mí, ya no soy sólo yo el que vive, ahora se trata de "nosotros", el Señor y yo caminando y viviendo una vida juntos. El Señor transformando nuestra vida de tal forma que "se nos nota". Su olor y su presencia son perceptibles a todos los que nos conocen, o nos rodean y quieren saber qué es lo que ha provocado ese cambio, por que ellos anhelan tenerlo.



Señor: No queremos seguir pasando desapercibidos, ayúdanos a mostrar lo maravilloso que eres Tú, queremos que "se note" Tu presencia en nuestras vidas.



Especialidades Juveniles

6.5.11

REHABILITACIÓN DEL CORAZÓN

Lectura: Gálatas 2:20


¿Qué pasaría si por un día Jesús se convirtiera en ti? ¿Qué tal si por 24hrs. Jesús se levantara de tu cama, viviera en tu casa, fuera a tu universidad/a tu trabajo y siguiera tu rutina?


Tu mamá sería la mamá de Él, tus amigos serían los amigos de Él, tus problemas serían sus problemas. Sólo un cambio ocurre: Jesús viviría día y noche tu vida pero con el corazón de Él.


¿Notaría la gente algún cambio? ¿Tu familia vería algo nuevo? ¿Qué parasía con tu carácter y tu forma de pensar?


Imagínate la escena del Maestro guiando y viviendo tu vida.


Nuestros corazones parecen estar muy lejos del de Jesús. Él es puro, nosotros codiciosos; Él es pacífico, nosotros nos preocupamos; Él es agradable, nosotros somos rebeldes; Él es espiritual, nosotros nos distraemos con cosas que no valen la pena. La distancia entre nuestros corazones y el suyo parece descomunal.


Entonces... ¿Cómo podemos hacer para tener el corazón de Jesús? ¿Estás list@ para una sorpesa?... YA TIENES el corazón de Jesús!!


¿¿¿¿¿QUÉ????? Si, ya tienes el corazón de Cristo. Si aceptaste a Cristo como el Salvador de tu vida y le pediste perdón por tus pecados y te arrepentiste de verdad, entonces el corazón de Jesús esta en ti.


No hay duda al respecto: Dios tiene un plan ambicioso. El mismo que quiere salvar tu alma, anhela rechacer tu corazón.


Animarse a más: Colosenses 3:5-10


Especialidades Juveniles