30.4.11

Si quieres más información sobre esta y otras actividades, escríbenos a dinamo.flow@gmail.com

25.4.11

INTERCAMBIO DE PLATOS



El amor de Dios es inmensamente grande, difícilmente podemos entenderlo en su totalidad. Esta historia trata, de alguna forma, de explicarlo.


Había un chico que le gustaba hacer las cosas "a su manera". A pesar de las reiteradas llamadas de atención de sus padres por no cumplir con las reglas de la casa, él seguía desobedeciendo. Su papá ya le había advertido que debía ser puntual, salir del colegio e ir derecho a su casa, y llegar a la hora para cenar con sus padres. Pero como no lo hacía su papá le advirtió que la próxima vez que llegara atrasado sería castigado.


Al día siguiente, el chico volvió a llegar tarde a su casa. Cuando llegó la hora de cenar, se sentó en la mesa, miró su plato y vio solo un pedazo de pan y un vaso de agua. Después, miró los platos de sus papás y se asombró porque ellos tenían una exquisita comida y en lugar de agua, tenían un vaso lleno de leche. El chico quedó impactado.


Después de dar las gracias por los alimentos, su papá, sin decirle ni una sola palabra por su mal comportamiento, tomó el plato y el vaso de su hijo y en su lugar le entregó su rico plato de comida caliente y su vaso de leche. Acto seguido, comenzó a comerse el pedazo de pan, volvió a mirar a su hijo y le sonrió.


No fue sino hasta que aquel chico se convirtió en un hombre, que comprendió lo que su papá hizo con él. ¡es lo que Dios Padre hizo exactamente con cada uno de nosotros!


Que ejemplo tan sencillo, pero clarificador, para poder entender de alguna forma el amor de Dios por nosotros. El papá de la historia, no había hecho nada malo, al contrario, pero por amor, tomó sobre sí el castigo que le correspondía a su hijo.




En todas partes vemos como se hacen negocios, hay dos partes intercambiando bienes de un valor equivalente o casi iguales ¿no es cierto?, pero el amor de Dios por nosotros va mucho más allá. A través de la muerte de Jesús en la cruz y su resurrección, aquel que nunca pecó, ¡cargó sobre sí con la culpa y el castigo de nuestros pecados! Dios cambió su "plato" de justicia, por mi "plato" de pecados, para justificarme y hacerme libre.


¡Gracias Dios por tu amor, gracias Jesús por el precio que pagaste por nosotros!


Especialidades Juveniles

16.4.11


Debido al Retiro Espiritual días 15 y 16 de abril este sábado
No Habrá DINAMO...



Los esperamos en el retiro. (Seminario Teológico Bautista)

11.4.11

LA PUERTA

Lectura: Juan 10:1 -2


¡Atención señor!, dice el famoso locutor de TV a un nerviosos participante. Frente a ud. se encuentran 3 puertas, pero fijese bien, parecen iguales, pero sólo una de ellas contiene el gran premio. Ahora, mi estimado señor, ¡de ud. depende!


Podrá elegir una de ellas, y por supuesto llevarse un ¡multimillonario premio! ¿Cuál de ellas eligirá?... ¿Será la n°1, o tal vez la n°2, o bien eligirá la n°3? Vamos señor.. ¡elija una!


El público le sugería diferentes opciones, el pobre concursante se rascaba la cabeza tratando de adivinar cuál sería la mejor. Obviamente él quería la del premio mayor, pero... ¿en cuál de ellas estaba ese gran premio?


El locutor volvió a la carga: "¡Vamos señor, el tiempo se termina, elija ya una de las tres puertas...!" (Redoble de tambores) ¿Con cuál de ellas se queda?


El hombre temblando responde como preguntando: "¿L...a-a-a número d-d-o-o-s?"

¡Nooooo!, se escucha, ¡lamentablemente se equivocó señor, el gran premio estaba en la tres!




En la vida se nos presentan muchas "puertas", pero al igual que en el "concurso", es sólo una la que nos lleva a encontrarnos con nuestro gran premio: Dios. Claro que siempre habrá quienes tratan de "animarnos" para elegir otras, diferentes "puertas" o caminos para lograrlo, pero la Palabra de Dios es enfática: sólo existe una forma para llegar al Padre y esa es por medio de Jesucristo. Jesús es "La Puerta", el único camino que nos permite entrar al Reino de los cielos.


Cuando tratamos de usar otro "sistema", creyendo que podremos lograrlo por medio de nuestas obras y esfuerzos personales, o porque hemos seguido una larga lista de "requisitos" religiosos, estamos equivocados, entonces esto es como ser ladrones y salteadores.


Jesús es la puerta, sólo pasando a través de él podemos ser de sus ovejas, y entrar a su redil para estar a salvo, ser cuidados, alimentados con verdes pastos, y librados de los lobos que quieren devorarnos, pero que no pueden hacerlo, porque para ello tienen que pasar sobre nuestro cuidador, nuestro gran Pastor, nuestra Puerta de Salvación: ¡¡JESÚS!!



Especialidades Juveniles