27.4.10

DISIPADOR DE ENERGIA

Lectura: 1° Pedro 5:7
Todos, en algún momento, experimentamos temor, es parte de nuestra naturaleza. El simple hecho de no saber lo que nos espera el día de mañana, cuando el panorama no es muy claro, nos causa temor, ansiedad, angustia...

Puede que ni siquiera lo estés experimentando, pero tal vez el hecho de pensar en subirte a un avión, o de quedarte sólo en tu casa de noche, no casarte y vivir "solo" el resto de tu vida, ver tu cara arrugarse y llegar a viejo, el ruidito "infernal" de la máquina del dentista, una inyección, perder tu casa por un incendio, un accidente automovilístico que te deje paralítico, o ver las catástrofes mundiales que estamos viviendo que parecen anunciar el fin del mundo, la verdad, ponen los pelos de punta y nos causan temor.

Jesús lo sabe bien, por eso nos advirtió:
"Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo". Juan 16:33

Dicho de otra forma sería algo como: -"Muchachos, afírmense porque la cosa allá abajo no será tan simple como creen. Habrá momentos en que las cosas se van a poner feas y van a ser zangoloteados como gelatina. ¡Pero no se preocupen!, porque yo ya me encargué de instalar en ustedes un disipador de energía"...

El Arquitecto Abraham Senerman construyó la famosa y más alta torre cubierta con cristales del país, se llama "Titanium" y tiene 52 pisos de altura. Todos pensamos que con el pasado terremoto habría sufrido graves daños, sin embargo, no fue así.

Cuando lo entrevistaron para ver cómo lo hicieron, comentó que haber contado con los profesionales y los proyectos adecuados fue clave. Que los arquitectos deben proyectar para que a los edificios no les pase nada. Y que él estaba tranquilo porque habían diseñado la torre a prueba de sismos, instalando el ella "disipadores de energía", los que ayudarían a resistir incluso terremotos.

Dios, nuestro "arquitecto", no se equivocó al hacernos, su diseño es perfecto. Si bien no somos de fierro y nos remecemos frente a las pruebas y el temor, Él mismo actúa en nuestra vida como nuestro perfecto "disipador de energía", impidiendo que la fuerza devastadora de las pruebas nos derrumbe y podamos hacer frente al temor.

¡Ya puedes, alma mía, estar tranquila, que el Señor ha sido bueno contigo! Salmos 116:7

Confiar en Dios es indispensable para hacer frente y disipar la tremenda energía que es el temor. Sólo la fe en Dios, nuestra confianza en Él, podrá mantenernos firmes sobre la Roca que es Jesucristo, inconmovible. Descansemos en él, así aunque temblemos, él nos mantendrá en pie.

"Depositemos todo temor o ansiedad sobre Él, porque él cuida de nosotros" 1ª Pedro 5:7
Especialidades Juveniles

12.4.10

A LA LUZ DE LAS VELAS

Lectura: Juan 8:12
Nada más romántico que una exquisita cena con la persona que amas en un ambiente lleno de paz y en la semi-oscuridad de un lugar alumbrado por la tenue luz de unas velas... Como de película, ¿verdad? La escena es facinante. Todos deseamos experimentar algo así, lo peligroso es cuando hacemos de nuestra vida espiritual algo similar a una cena a la luz de las velas.
Semanas atrás hubo un "apagón" que dejó a casi todo el país en tinieblas por largas horas. La electricidad se cortó dejándonos en total oscuridad. Los primeros instantes fueron complicados, tuvimos que hacer uso del 101% de nuestro sentido del tacto, (ya que los ojos no servían de mucho), para poder hallar las velas y fósforos y así poder iluminar algo el ambiente.
Pasaron algunos instantes antes de encontrarlas y fue asombroso como nuestros ojos se fueron acostumbrando rápidamente a las tinieblas y, aunque nada claro y a tropezones, distinguíamos algunos bultos. ¡Qué rápido nos acostumbramos a la oscuridad!
Verás, es fácil declararnos cristianos, y aún así vivir en un ambiente de oscuridad espiritual. Ir a la iglesia, tener conocimiento de la Palabra, (la linterna que alumbra el camino que transitamos y el entorno que nos rodea), participar de estudios bíblicos y conocer de Dios, sin embargo, no tener una amistad con Él. Escuchar mucho de Jesús, sin embargo vivir rompiendo las "reglas del juego" que Él nos enseña, sin tomar en cuenta la guía de Su Espíritu, porque además de ciegos estamos un tanto sordos y somos incapaces de escuchar su voz.
Vivir en el mundo a la luz de las velas no tiene nada de romántio, es patético. El mundo está rodeado de oscuridad, y repleto de voces que en lugar de orientarnos, lo que persiguen es alejarnos de Dios y llevarnos a lugares por los que tropezamos y que tarde o temprano terminan destruyédonos.
"¡Cómo añoro los meses que se han ido, los días en que Dios me cuidaba! Su lámpara alumbraba sobre mi cabeza, y por su luz podía andar entre tinieblas. ¡Qué días aquellos, cuando yo estaba en mi apogeo y Dios bendecía mi casa con su íntima amistad! Job 29: 2-4
Puede que en estos momento sintamos que nuestra vida está sumida en la noche más obscura, no vemos luz por ninguna parte. No es fácil tomar buenas y sabias decisiones, menos aún cuando el panorama a nuestro alrededor es poco claro. En estos casos nuestras lamparitas personales no sirven de mucho, a menos que tengamos "La Luz de Vida" (Juan 8: 12), que sólo nos brinda Jesús.
No podemos conformarnos a vivir en un ambiente mediocre, de pecado, obscuro, alumbrado con la tenue luz de unas velas. Jesús, la Luz de mundo, prometió estar con nosotros aún en el valle de sombra y guíar nuestros pasos a la luz del día. El Espíritu de verdad puede abrir nuestros ojos, ayudarnos a ver más claro y a tomar buenas decisiones cuando ponemos nuestra confianza en Su guía y así tomar la dirección correcta.
"¿Quién entre ustedes teme al Señor y obedece la voz de su siervo? Aunque camine en la oscuridad, y sin un rayo de luz, que confíe en el nombre de Señor y dependa de su Dios" Isaías 50:10
Especialidades Juveniles

6.4.10

UNA BOTELLA

Lectura: Esdras 10: 4

Un rey decidió invitar a todos sus súbditos al matrimonio de su hija. Estaba feliz y deseaba festejar ese gran día con todo el pueblo. Al invitarlos les hizo un pedido muy especial: -"Amado pueblo, como saben, mi hemosa hija se casará pronto y mi deseo es que todos ustedes compartan nuestra felicidad. Quiero que todos estén presentes, lo único que les pediré para ese día es que cada uno de ustedes lleve de regalo una botella de vino para la celebración de la fiesta de bodas."


Llegó el gran día, al palacio fueron llegando los invitados y en la medida en que lo hacían, cada uno debía verter el contenido de su botella de vino en unos toneles que el rey había ordenado preparar en el patio del palacio.


Entre los súbditos huno que pensó que no iba a ser necesario que él llevara su botella de vino, más que mal, pensó, todos llevarían su botella, no pasaría nada si él no lo hacía. Y para disimular el hecho, él llevaría su botella llena de agua.


Al llegar al palacio vació su botella de agua en uno de los toneles donde cada invitado había echado el vino.


Llegó el momento en que el rey quiso disfrutar del buen vino que sus súbditos habían traíso. Los hizo pasar al patio y, con una copa en su mano abrió el primer tonel, y para sorpresa de todos, sólo salió agua. El rey estaba muy confundido, pasó al segundo tonel, lo abrió, probó y de nuevo sólo salió agua. Muy preocupado fue al tercer tonel, y al cuarto y al resto... y ¡sucedió lo mismo con todos! Estaba tan irritado, muy decepcionado y herido a la vez.


¿Qué pasó? Simplemente todos los invitados pensaron lo mismo:

-"No importa que yo no lleve mi vino, el resto si lo hará, así que nadie lo notará."


Aplica el ejemplo del vino a cualquier otra cosa que puedas estar "entregando", y medita en la actitud con la que a veces actuamos dentro del Cuerpo de Cristo.


Nos gusta ser parte del Reino, ser considerados y estar incluidos en la lista de los invitados del Rey, estar donde "las papas queman", en las celebraciones, no nos perdemos ni una... ¡siempre y cuando el precio de nuestro servicio no sea muy alto!...(tenemos nuestras justificaciones):


-Es que yo trabajo todo el día, tengo que atender a mis hijos, mi esposa(o) me está esperando en casa, vivo tan lejos de la iglesia, no tengo dinero, estoy tan cansado (a)... etc.

Pero... ¿Cuál es el problema?, no se preocupen, al fin y al cabo siempre está ese grupito minoritario de "hermanitos" que hacen todo... ellos nunca faltan...




Entendamos que en el Cuerpo de Cristo el trabajo para el Reino debe ser de un equipo, no sólo de una persona. Cada uno en su función, con diferentes responsabilidades, usando los dones y capacidades que Dios nos ha dado y ejerciendo la mejor administración de ellos. La extensión del Reino es un trabajo de TODO el cuerpo, no sólo de unos cuantos "hermanitos mentholatum".

Especialidades Juveniles