16.11.08

Enjuga lágrimas

Lectura: Apocalipsis 21:1-7

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá . . . dolor; porque las primeras cosas pasaron. —Apocalipsis 21:4


Acababa de terminar mi predicación sobre los dolores de la vida cuando una pareja se me acercó delante de la iglesia. La mujer me contó acerca de la carga que ellos llevaban como familia. Su joven hijo tenía severos problemas físicos, y la tensión del constante cuidado de este necesitado muchachito, aunada al dolor de saber que no podían mejorar su situación, parecía algunas veces ser insoportable.

Mientras la pareja compartía conmigo, con lágrimas en los ojos, su hijita estaba a su lado, escuchando y observando. Viendo el obvio sufrimiento grabado por las lágrimas en el rostro de su madre, la niña extendió la mano y suavemente enjugó las lágrimas de la mejilla de su mamá. Fue un sencillo gesto de amor y compasión, y una profunda muestra de preocupación proveniente de alguien tan joven.

A menudo, nuestras lágrimas empañan nuestra visión y nos impiden ver con claridad. En esos momentos, puede ser de aliento tener un amigo que se preocupa lo suficiente como para amarnos en nuestro dolor y caminar con nosotros en nuestras luchas.

Aun cuando los amigos pueden ser una ayuda, sólo Cristo puede llegar más allá de nuestras lágrimas y tocar las profundas heridas de nuestros corazones. Su consuelo nos puede sostener en las luchas de nuestras vidas hasta ese día cuando Dios mismo enjugue toda lágrima de nuestros ojos (Ap. 21:4).

El Dios que lavó nuestros pecados
también enjugará nuestras lágrimas.

15.11.08

Diciendo adiós

Lectura: Mateo 11:7-19

No se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. —Mateo 11:11


Si alguna vez te han pedido que digas algunas palabras en algún servicio en memoria de algún fallecido, sabes lo difícil y, sin embargo, también lo muy importante que esto puede ser. Cyrus M. Copeland, compilador de dos libros de tributos a personas famosas, dijo: «Un gran epitafio es tanto arte como arquitectura —un puente entre los vivos y los muertos, entre la memoria y la eternidad».

La Biblia contiene muy poco que se corresponda con nuestro elogio moderno. Sin embargo, Jesús pagó un gran tributo a Juan el Bautista cuando éste enfrentó la inminente amenaza de su ejecución por parte de Herodes. Desde la cárcel, Juan envió a sus discípulos para confirmar la identidad de Jesús el Mesías (Mateo. 11:2-6). Jesús caminó con ellos, y luego le dijo a la multitud que escuchaba, «Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él» (v. 11).

El tributo de Jesús captó la esencia del Juan que habitaba en el desierto y que predicaba de manera directa y franca, y a quien se le difamó y malinterpretó cuando preparó el camino para el Hijo de Dios. La grandeza de Juan fue más que personal: estaba absorta en el reino de Dios. Él escribió su propio elogio con sus acciones.

Al reflexionar en lo que podríamos decir acerca de otras personas después de su fallecimiento, también es bueno preguntar: «¿Qué dirán las personas acerca de mí cuando me llegue el momento de decir adiós?»

Vivir para el Señor hoy dejará
un legado perdurable cuando nos hayamos ido
.

Armados y extremadamente efectivos

Lectura: Efesios 6:10-18

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra . . . huestes espirituales de maldad. —Efesios 6:12


Hace algún tiempo, se les confiscó sus armas a los oficiales de la policía en Tijuana, México. Se sospechaba que algunos de ellos habían estado confabulados con narcotraficantes. Al principio, temiendo por su seguridad, la policía dejó de patrullar. Pero finalmente, algunos de ellos regresaron al trabajo —llevando hondas. Pasaron tres semanas antes de que se les devolvieran sus armas, que eran más efectivas.

Aunque todos recordamos a un pastorcito que usó una honda y una sola piedra lisa con gran éxito en su encuentro con un gigante (1 Samuel 17), muy pocos de nosotros habríamos tenido la valentía de enfrentar violentas amenazas armados con una protección tan enclenque. Pero cada día, aunque a menudo estamos mal preparados, sí enfrentamos una amenaza. Como creyentes, luchamos contra un enemigo que no podemos ver. Nuestra lucha no es «contra sangre y carne sino . . . contra huestes espirituales de maldad» (Efesios. 6:12). Sin embargo, el resultado de esta batalla es seguro, Jesús es el vencedor; y usando la armadura y las armas que Él provee, podemos «resistir» (v. 13). Luchamos con Su poder y Su fuerza.

Cada día debemos ponernos la armadura de Dios —la coraza de justicia, el escudo de la fe, y la espada del Espíritu, la Palabra de Dios (vv. 13-17). La preparación y la protección son la clave para ganar las batallas espirituales.

La victoria espiritual sólo viene
para aquellos que están preparados para la batalla.

10.11.08

Necesidades Absolutas

Lectura: Juan 4:7-15

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.-Filipenses 4:19

Desde nuestro primer aliento hasta el último, tenemos muy pocas necesidades verdaderamente vitales. Sin oxígeno, pereceríamos en cuestión de minutos. Debemos tener alimento y agua.

Nuestros cuerpos, cuando están exhaustos, requieren de descanso. Y, en duras condiciones climáticas, debemos buscar refugio. Así que, si bien somos criaturas con necesidades, son muy pocas las verdaderamente básicas.

Sin embargo, cuando se trata de nuestros deseos, parece no haber límites. En efecto, toda la industria de la publicidad está dedicada a ampliar nuestras <<necesidades>>.

Pero, ¿qué hay de esas necesidades básicas que pasamos por alto? ¿Qué hay acerca de nuestras necesidades de Pan de Vida y el Agua Viva de la verdad de Dios? ¿Qué hay acerca de nuestras necesidades de comunión espiritual que da fuerza, esperanza, paz y consuelo? La vaga insatisfacción que experimentan tantas personas es en realidad desnutrición y sed espirituales.

Jesús le dijo a una mujer samaritana acerca del agua que se convertiría en <<una fuente de agua que salte para vida eterna>> (Jn. 4:14). Él tenía lo que ella necesitaba de verdad -lo que Pedro posteriormente llamó <<palabras de vida eterna>> (6.68)

¿Acaso hemos estado ignorando las palabras de Jesús: <<No sólo de pan vivirá e hombre>>? (Lc. 4:4). ¿Acaso no hemos logrado alimentar nuestras almas mientras buscábamos satisfacer nuestras carencias? <<Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas>> (Mt. 6:33)


ASI COMO NUESTROS CUERPOS
NECESITAN ALIMENTO DIARIO,
LO MISMO PASA CON NUESTROS ESPIRITUS

Viviendo el Reino

Lectura:Colosenses 1:3-14

Nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.- Colosenses 1:13

Tengo muchos amigos que trabajan en malos vecindarios. Uno de estos guerreros urbanos trasladó a su familia a una zona urbana muy pobre. Un día, cuando caminaba por el pasillo del edificio de su apartamento, notó a dos muchachos que estaban fumando crack. Al no querer que sus hijos vieran lo que los jóvenes estaban haciendo, les pidió a ambos que se detuvieran. Lo siguiente que supo es que le puño de uno de ellos le dio en la mandíbula. Con la nariz y boca sangrando, les respondió: <<Si Jesús derramó Su sangre por mí, yo puedo derramar la mía por ustedes>>.

Impactados por la respuesta del hombre, ambos muchachos huyeron. Unos cuantos días después, uno de ellos volvió, tocó la puerta de mi amigo y dijo, <<No he olvidado las palabras que usted dijo. Si su Dios es así de real para usted, entonces yo quiero conocerle>>. Ese día, él fue 'librado... <<de la potestad de las tinieblas: y llevado al reino de su amado Hijo'>> (Col. 1:13)

Aquellos de nosotros que hemos sido rescatados del reino de las tinieblas podemos traer un poquito de cielo a la tierra cuando estamos dispuestos a demostrar el poder del enfoque único que Dios tiene de la vida. Aun en nuestros momentos de debilidad y vulnerabilidad, recibimos oportunidades para demostrar el poder y la fuerza del perdón de Dios, mostrando Su amor por nuestros enemigos.

UN MUNDO EN TINIEBLAS
NECESITA LA LUZ DEL EVANGELIO

El mundo de Eliana

Lectura: Salmos 127

He aquí. herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.- Salmos 127:3

El día en que EE.UU. perdió a uno de sus presidentes más respetados, mi esposa y yo celebramos el nacimiento de nuestra primera nieta. Gerald R. Ford murió el día en que nuestra hija Lisa.y su esposo Todd, tuvieron a Eliana Ruth. Ella vino al mundo en un hospital ubicado a unos 1,5 kilómetros de donde el Presidente Ford está sepultado ahora.

Si Eliana logra vivir hasta tener la mismo edad que tenía el Presidente Ford cuando murió, ¡llegará al siglo 22! Me pregunto qué marca dejará esta niñita en el mundo -y qué tipo de sociedad será aquella en la que vivirá junto con sus contemporáneos.

Cada niño que nace en este mundo, recibe la capacidad para ser una buena e incluso una gran persona. Las características que los niños de hoy necesitan para guiar una socieda futura no vienen por accidente, sino por medio de una educación diligente y piadosa.

La Palabra de Dios nos llama a señalarles el camino a los niños hacia Dios (Mr. 10:1-16).

Hemos de instruirles en los caminos de Dios (Dt. 6:4-9), disciplinarles hacia la piedad (Prov. 19:18),y amarles incondicionalmente (Lc. 15:11-32). Imagina cómo puede ser el mundo de Eliana si todos los padres de su generación se dedican a una educación encaminada hacia la piedad.

¿Tienes hijos? Enséñales la piedad, la fe y el amor más allá de lo común. Luego, cuando ellos influyan en su mundo, le revelarán quién es Dios a una nueva generación.

PARA GUAR A TUS HIJOS EN EL CAMINO CORRECTO,
TU MISMO DEBES IR POR ESE CAMINO.

2.11.08

Nuestra mejor defensa


Lectura: Salmos 31:1-8

Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme. —Salmos 31:2

A finales de enero de 1956, durante los días llenos de tensión del Boicot de Montgomery, el líder de los derechos humanos, el Dr. Martin Luther King Jr., no podía dormir. Una amenazadora llamada telefónica le había aterrado. Así que oró: «Aquí estoy defendiendo una posición por lo que creo que es lo correcto. Pero Señor, debo confesar que ahora soy débil, estoy titubeando. Estoy perdiendo mi valentía. Ahora, tengo miedo . . . las personas buscan a un líder en mí y, si me levanto delante de ellas sin fuerza ni valentía, también titubearán. Estoy al final de mis fuerzas . . . no puedo enfrentar esto solo».

Posteriormente el Dr. King escribió, «En ese momento experimenté la presencia del Divino como nunca antes lo había hecho. Parecía como si pudiera escuchar la tranquila seguridad de una voz interior que me decía: 'Defiende la justicia, defiende la verdad y Dios estará a tu lado siempre'. Casi de inmediato mis temores comenzaron a irse. Mi incertidumbre desapareció. Estaba listo para enfrentar cualquier cosa».

El resto es historia. El Dr. King quería ver a personas de todo color libres del daño causado por el racismo y el prejuicio.

Si enfrentamos la oposición cuando estamos tratando de hacer lo correcto, también debemos clamar al Señor. Sólo Él es nuestra «roca fuerte, y fortaleza para salvarnos» (Sal. 31:2). Él es nuestra fuente confiable de fuerza y protección.

CUANDO CONFIAMOS EN EL PODE DE DIOS,
EXPERIMENTAMOS PAZ, NO PÁNICO