28.9.09

NOS TRASLADAMOS

Lectura: Génesis 12: 1-9

-Mi amor, me acaba de llamar el jefe por teléfono, ¿y qué crees?, me trasladaron. Empaca todos nuestros "cachivaches" y vamos. -dice el marido lo más suavemente posible a su esposa.

-¿Qué dijiste?, (exclama ella con cara de espanto e incredulidad). ¿Que te trasladaron?, ¿Cuál jefe?, ¿A dónde?, ¿Por qué?, ¿Te ofrecieron mejor sueldo?, ¿Nos pagarán la mudanza?

-Mmmm, verás mi amor, (nervioso le trata de explicar), el jefe solo dijo que debía "dejar el país, a los parientes, a mis padres y los suegritos y que me fuera a un lugar... Pero no especificó nada, sólo dijo que después me mostraría el lugar" (Génesis 12: 1)

Se trata de una de las historias más valientes en la Palabra. Dios, llamó a Abram e hizo un pacto con él. No entró en detalles ni mayores explicacines pero si le entregó un "cheque en blanco" para ser cobrado en el futuro...

¿Te imaginas el cuadro? Cuántas veces nos hemos visto enfrentados a situaciones de cambio, de "riesgo" y el pánico, la incertidumbre y miles de cuestionamientos se apoderan de nuestra mente y nos paralizan, impidiendo que seamos por fin lo que nunca hemos sido, lo que Dios tiene en su mente para cada uno de nosotros.

Una hermosa canción habla de cómo una sencilla campesina llamada Ester no solo tuvo el favor del rey, sino que llegó a ser su esposa. O cómo un pobre esclavo llamado José estuvo frente al faraón, interpretó sus sueños y llegó a ser virrey del país más rico del mundo. O cómo una sencilla adolescente, virgen, jamás imaginó que sería ella quién daría a luz al Salvador del mundo, Jesús. O cómo un iletrado pescador llegó a ser un apóstol y predicador...

"Por Ti, por Ti, solo por Ti,
Seré por fin lo que no fui.
Solo un instante contigo me alcanza,
Pues solo junto a ti seré por fin lo que no fui."

¿Fácil? NO, para nada. Pero Dios quiere que dejemos a un lado las dudas, que nos arriesguemos y demos un paso de fe. "Dejar todo" lo que nos impida ser lo que Dios ha soñado que podamos llegar a ser. Dejar nuestras limitaciones, nuestra vieja identidad, la edad, valores equivocados, etc, etc.

Y una vez que lo hayamos hecho, cobremos nuestro cheque en blanco: "Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, haré famoso tu nombre, y serás una bendición" (Génesis 12: 2)

Especialidades Juveniles

13.9.09

APRENDIZ DE COCINA


Lectura: 1º Pedro 4: 10

"Pásame la sal, acércame la tabla de picar, saca dos cebollas y el cilantro y me los lavas..."

Tareas tan sencillas como éstas, dadas por mi madre, fueron el comienzo de lo que años más tarde me permitieron llegar a cocinar. No me agradaba la idea de ser "la niña de los mandados", una simple aprendiz de cocina, yo quería cocinar, pero para llegar a hacerlo hubo que pasar por todo un proceso de parendizaje, que mi mamá, con paciencia me fue entregado, hasta que un día pude hacerlo sola.

En el ministerio quisiéramos contar con líderes que nos ayuden, personas con experiencia y que compartan nuestra visión. Pero la cosa no funciona así, sobre todo cuando estamos comenzando. Muchas veces ponemos los ojos y tenemos expectaivas en ciertas personas que aparentemente califican.

A otros no les vemos "dedos para el piano". Sin embargo no será sino hasta el momento en que les invitemos a poner en práctica sus talentos y dones, (aunque eso signifique que deban comenzar por realizar tareas tan sencillas como lavar "dos cebollas y el cilantro"), que no descubriremos para qué tarea fueron hechos y en qué lugar podrán servir.


Uno de los privilegios más hermosos que tenemos como líderes, y por cierto una estratégia motivacional indispensable en todo trabajo en equipo, es animar a las personas a poner en práctica sus talentos y dones.

"Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas" - 1º Pedro 4: 10

Es increible la cantidad de personas que no tienen idea de cuáles son sus dones, y mucha veces viven sintiéndose inútiles e inferiores. En un comienzo puede que se equivoquen, que no lo hagan bien, pero para eso estamos, para enseñarles, corregirles y motivarles a continuar y tratar de nuevo, hasta lograr que nuestros "apredices" terminen "cocinando" y ojala que lo hagan mejor que nosotros.


El ministerio conlleva muchas tareas y solos no las podemos realizar. Necesitamos de los talentos y dones de otros para complementarnos y juntos realizar la tarea con éxito, para beneficio de muchos.