
Lectura: Mateo 23: 27-28
Existe una inmensa variedad de manzanas, pero mis favoritas son sin duda las manzanas "Fuji", una variedad desarrollada en Japón, a finales de 1930 e introducida en el mercado en 1962.
Estas manzanas se caracterizan por ser grandes y redondas, de color rojo con algunas franjas amarillo-verdosas. Su carne es firme, muy dulce, jugosa y crocante. Por lo general estas manzanas se venden durante el otoño y el invierno y tiene larga vida.
Dicen que si se las refrigera pueden llegar a durar de 5 a 6 meses. Cuando se acercaba el verano vi en la frutería un estante lleno de grandes y jugosas manzanas "Fuji" y no resistí la tentación de comprar algunas. Ya en casa al comer una de ellas me llevé una gran desilusión.
Aquellas manzanas aparentemente buenas, sanas, dulces y jugosas, estaban secas por dentro, oxidadas y muy desabridas... ¿No te suena familiar? Refiriéndose de los fariseos y maestros de la ley Jesús expresó las siguientes palabras: "¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad". Mateo 23: 27-28
En nuestras familias, iglesias, (o en nosotros), podemos encontrar cristianos de hermosa apariencia, pero por dentro podemos estar oxidados y deteriorados por el paso del tiempo, por la insípida religiosidad y por el seco legalismo. Es decir, vivir aparentando un estilo de vida santa y consagrada.
Viviendo nuestra fe no por una convicción real y una verdadera comunión con Dios, procurando agradarle haciendo Su voluntad, sino más bien como un espectáculo que montamos domingo a domingo o cada vez que sea necesario frente a un "público" al cual queremos apantallar con un estilo de vida muy "espiritual", mientras por otro lado seguimos haciendo lo que nos da la gana.
Eso es lo que Jesús denomina "tumbas pintadas de blanco", o sea ¡hipócritas! Gálatas 6:7 nos previene: "No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra". Tal vez podamos engañar a una o varias personas pero no a Dios. Pidamos Su ayuda para evaluar con honestidad aquellas áreas que necesitamos mejorar, cambiar o desechar.
Muéstranos Señor aquellas áreas débiles que hemos evitado enfrentar y tratar, porque tarde o temprano nos debilitarán y harán caer e impedirán que crezcamos. Ayúdanos, tal como lo hizo Jesús, a desarrollarnos tanto en lo físico, como en lo mental, emocional y lo espiritual para no terminar desnutridos, inestables e inseguros en alguna de esas áreas. Y líbranos Padre de aquellas actividades o compañías que terminen por echarnos a perder.
No queremos ser manzanas de apariencia suculenta y en el fondo estar podridos y perdernos del maravilloso plan de vida que tienes para nosotros.
Existe una inmensa variedad de manzanas, pero mis favoritas son sin duda las manzanas "Fuji", una variedad desarrollada en Japón, a finales de 1930 e introducida en el mercado en 1962.
Estas manzanas se caracterizan por ser grandes y redondas, de color rojo con algunas franjas amarillo-verdosas. Su carne es firme, muy dulce, jugosa y crocante. Por lo general estas manzanas se venden durante el otoño y el invierno y tiene larga vida.
Dicen que si se las refrigera pueden llegar a durar de 5 a 6 meses. Cuando se acercaba el verano vi en la frutería un estante lleno de grandes y jugosas manzanas "Fuji" y no resistí la tentación de comprar algunas. Ya en casa al comer una de ellas me llevé una gran desilusión.
Aquellas manzanas aparentemente buenas, sanas, dulces y jugosas, estaban secas por dentro, oxidadas y muy desabridas... ¿No te suena familiar? Refiriéndose de los fariseos y maestros de la ley Jesús expresó las siguientes palabras: "¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad". Mateo 23: 27-28
En nuestras familias, iglesias, (o en nosotros), podemos encontrar cristianos de hermosa apariencia, pero por dentro podemos estar oxidados y deteriorados por el paso del tiempo, por la insípida religiosidad y por el seco legalismo. Es decir, vivir aparentando un estilo de vida santa y consagrada.
Viviendo nuestra fe no por una convicción real y una verdadera comunión con Dios, procurando agradarle haciendo Su voluntad, sino más bien como un espectáculo que montamos domingo a domingo o cada vez que sea necesario frente a un "público" al cual queremos apantallar con un estilo de vida muy "espiritual", mientras por otro lado seguimos haciendo lo que nos da la gana.
Eso es lo que Jesús denomina "tumbas pintadas de blanco", o sea ¡hipócritas! Gálatas 6:7 nos previene: "No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra". Tal vez podamos engañar a una o varias personas pero no a Dios. Pidamos Su ayuda para evaluar con honestidad aquellas áreas que necesitamos mejorar, cambiar o desechar.
Muéstranos Señor aquellas áreas débiles que hemos evitado enfrentar y tratar, porque tarde o temprano nos debilitarán y harán caer e impedirán que crezcamos. Ayúdanos, tal como lo hizo Jesús, a desarrollarnos tanto en lo físico, como en lo mental, emocional y lo espiritual para no terminar desnutridos, inestables e inseguros en alguna de esas áreas. Y líbranos Padre de aquellas actividades o compañías que terminen por echarnos a perder.
No queremos ser manzanas de apariencia suculenta y en el fondo estar podridos y perdernos del maravilloso plan de vida que tienes para nosotros.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario