
Lectura: Proverbios 22: 29
Por años, desde la muerte de mi madre he tenido muy bien guardada en el aparador del comedor de mi casa una hermosa loza japonesa, (una loza finísima), que rara vez ocupo ya que además de ser un recuerdo de mi mamá, la tengo reservada para las "muy grandes" ocasiones.
Pocos han conocido mi hermosa loza, a pesar de haber tenido varias ocasiones e invitados especiales como para utilizarla, pero la verdad es que está tan bien guardada que me olvido de ella, o bien temo que pueda romperse y termino utilizando mi fiel loza de lilas, que si bien es hermosa, y no tan fina como la otra, pero siempre ha estado a la mano.
"¿Has visto a alguien diligente en su trabajo? Se codeará con reyes, y nunca será un Don Nadie" Proverbios 22: 29
En ocasiones los hombres podemos ser como esos juegos de loza finos que solamente sirven para estar guardados en estantes, esperando las "grandes ocasiones" para ser lucidos, nos vemos muy lindos, pero más bien parecemos piezas de museo, estáticos. También están los que nos consideramos una loza más bien común y corriente, sin nada especial para lucir, incluso con algunos defectos y por ende, sentimos que no somos dignos de ser utilizados por Dios para las "grandes" ocasiones o para estar frente a personas "importantes".
Dios no nos elige por nuestra apariencia por lo cultos o la finesa de nuestra estirpe, Él ve la disposición que hay en nuestro corazón para amarle, obedecerle y hacer su voluntad, no confiando en nuestras capacidades, sino en el poder que Él nos da y que opera en nosotros para hacer aquello que Él nos ha enviado a hacer.
Dios no quiere tener "hijos de colección", como esas lozas finas guardadas como adornos en estanterías. Él quiere lozas del diario, (no una loza cualquiera), sino hombres diligentes, "hijos dispuestos" a ser usados por Él día a día, personas que no le sacan la vuelta al servicio, ni andan buscando pretextos para hacer lo que Él pide, aunque a veces se rompen y fallan, pero para eso está Él, dispuesto a darnos nuevamente la oportunidad de servirle una y otra vez e incluso llevarnos a lugares y frente a personas que nunca imaginamos.
¿Estás dispuestos? Prepárate entonces para ser utilizados por Dios.
Especialidades Juveniles




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