1.2.10

DEL ESCRITORIO DE DIOS...

Con efecto inmediato:
Ten en cuenta que hay cambios que necesitas hacer en tu vida. Estos cambios deben ser realizados para que yo pueda cumplir las promesas que darán paz, alegría y felicidad en esta vida. Disculpa cualquier inconveniente, pero después de todo lo que estoy haciendo, es poco lo que te pido. Sé que ya te di los 10 Mandamientos, cúmplelos, pero sigue también estos consejos...

1. Deja de preocuparte. La vida te ha dado golpes y todo lo que haces es sentarte y preocuparte. ¿Has olvidado que estoy aquí para llevar todas tus cargas? ¿O será que disfrutas el vivir inquieto por cada cosa que se cruza en tu camino?

2. Ponlo en la lista. Hay cosas que debemos hacer y cuidar, colócalas en la lista. Pero no en TU lista, colócalas en Mi lista de cosas por hacer. Déjame ser quién se preocupe por los problemas. No puedo ayudarte hasta que pongas las cosas en mis manos. Y, aunque mi lista de cosas por hacer es larga, yo soy, después de todo, Dios. Yo puedo cuidar de todo lo que pongas en mis manos. De hecho, aunque no se sepa, me ocupo de un montón de cosas de las que nunca te has dado cuenta.

3. Confia en Mí. Una vez que me entregues tu carga, deja de tratar de llevártela de vuelta. Confía en mí. Ten fe en que me haré cargo de todas tus necesidades, problemas y aflicciones. ¿Problemas con hijos o padres? Ponlos en mi lista. ¿Problemas financieros? Ponlos en mi lista. ¿Problemas con tu montaña rusa emocional? Por favor, de corazon, ponlas en mi lista. Quiero ayudarte. Todo lo que tienes que hacer es pedir.

4. Déjalo en paz. No te despiertes en la mañana y digas: "Bueno, ahora me siento mucho más fuerte, creo que puede manejarlo desde aquí." ¿Por qué crees que te sientes más fuerte ahora? Es simple, me entregaste tu carga y yo me hice cargo de ella. También renové tus fuerzas y te cubrí con mi paz. ¿No sabes que si te devuelvo estos problemas regresarás al punto de partida? Déjalos conmigo y olvidate de ellos. Sólo déjame hacer mi trabajo.

5. Háblame. Quiero que olvides un montón de cosas. Olvida lo que te estaba volviendo loco. Olvida la preocupación y el enojado porque ya sabes que estoy en control. Pero hay una cosa que ruego nunca olvides. ¡Por favor, no olvides hablar frecuentemente conmigo! Te amo. Quiero oír tu voz. Quiero que me incluyas en las cosas que están pasando en tu vida. Quiero oírte hablar de tus amigos y familiares. La oración es simplemente tener una conversación conmigo. Quiero ser tu amigo más querido.

6. Ten Fe. Yo puedo ver muchas cosas desde aquí, que tú no ves donde te encuentras. Ten fe en que yo sé lo que estoy haciendo. Confía en mí, no te gustaría ver lo que yo veo. Seguiré cuidando de ti, velando por ti, y satisfaciendo tus necesidades. Sólo tienes que confiar en mí. Aunque tengo una tarea mucho más grande que tú, pareciera que te cuesta mucho cumplir con tu parte. ¿Qué tan difícil puede ser que confíes?

7. Comparte. Cuando tenías dos años se te enseñó a compartir. ¿En qué momento te olvidaste? Esa regla sigue vigente. Compartir con los que son menos afortunados que tú. Compartir tu alegría con los que necesitan el aliento. Compartir tu risa con los que no la han escuchado en mucho tiempo. Compartir tus lágrimas con los que han olvidado como llorar. Compartir tu fe con los que no tienen ninguna.

8. Se Paciente. Me las he arreglado para que tengas diversas experiencias en la vida. Crecer de niño a adulto, tener hijos, cambiar de trabajo, aprender muchos oficios, viajar a muchos lugares, conocer a miles de personas, y a experimentar tantas cosas. ¿Cómo puedes ser tan impaciente entonces cuando me toma un poco más de lo esperado para manejar algo de mi lista de cosas por hacer? Confía en mis tiempos, porque son perfectos. Sólo por que creé todo el universo tan sólo en seis días, ¡todos piensan que debería hacer las cosas de prisa!

9. Sé generoso. Sé generoso con los demás porque les amo tanto como a ti. Puede que no se vistan como tú, o hablen como tú, o vivan de la misma forma como tú, pero yo igual los amo a todos. Por favor traten de llevarse bien, por amor a mí. Los he creado distintos de alguna forma. Sería muy aburrido si todos fueran idénticos. Por si no sabes, me encanta cada una de sus diferencias.

10. Ámate a ti mismo. ¿Cómo puedes no amarte tanto como yo te amo? Fuiste creado por mí por una sola razón, para ser amado, y para que ames de vuelta. Yo soy un Dios de amor. Ámame. Ama a tus vecinos, pero ámate a ti mismo también. Haces que me duela el corazón cuando te veo tan enojado contigo mismo, cuando las cosas van mal. Eres muy valioso para mí. ¡Nunca lo olvides!

Te amo,
Dios

No hay comentarios.: