Lectura: Efesios 2: 10¿Cuántas veces nos hemos sentido, (o nos sentimos), muy mal, porque tratamos de "encajar" en lugares o realizar cosas que nunca funcionan?
Estoy convencida que no es la voluntad de Dios que andemos por la vida frustrados y sintiéndonos desencajados. Más bien cuando estemos en esta situación, sería sabio someternos a una autoevaluación y dar con la causa de nuestro malestar.
Recuerdo a mi mamá mirarme espantada al verme realizar "tareas domésticas" tales como: abrir algún envase plástico, cortar hilo de coser, o cortar cinta adhesiva o las uñas, o sujetar algunos alfileres, o hasta abrir la tapa de un frasco plástico... ¡¡pero con mis dientes!!
Tenía mucha razón, si bien los dientes son filosos y pueden llegar a cortar y hacer muchas cosas, los estaba utilizando para hacer cosas para las cuales no fueron hechos. Es una tontería usar nuestros dientes para cosas que no sea comer, las consecuencias pueden ser muy caras.
¿Puedes darte cuenta de la importancia de saber el propósito para el cual fueron hechas las cosas? De la misma forma es vital saber para qué fuimos hechos nosotros. La Biblia nos lo dice clarito:
"Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin deque las pongamos en práctica". Efesios 2:10
Realmente nos convertimos en todo lo que Dios tiene en mente cuando el seguir a Cristo y hacer las cosas como él las hace se convierte en nuestra prioridad número uno.




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