29.7.09

LA INTEGRIDAD, ¿ES POSIBLE?

Lectura: Salmos 119: 121-128

Tu siervo soy yo, dame entendimiento para concer Tus testimonios. -Salmos 119: 125


SamuelnDi Piazza, presidente de una firma de contables públicos de gran envergadura, fue el co-autor de un libro sobre como generar confianza en el mundo empresarial. El libro propone un espíritu de transparencia, una cultura de responsabilidad, y personas íntegras. Pero, en una entrevista en Singapur, él hizo notar que hay una cosa que el libro no puede enseñar -la integridad. "O la tienes o no la tienes", dijo.

¿Acaso tiene él razón? En nuestro mundo de normas cambiantes, ¿pueden adquirir integridad aquellos que no la tienen? La respuesta se encuentra en nuestra norma inalterable -La Palabra de Dios, La Biblia.

David, el salmista, no fue el jefe de una coorporación multinacional. Pero sí gobernó un reino, y hablaba en serio en cuanto a hacer lo correcto. Él reconoció lo fácil que es deslizarse por el rebaladizo camino del comportamiento poco ético simplemente porque parece ventajoso.

Así que David le pidió a Dios; "Enséñame Tus estatutos" (Salmos 119: 124). "Dame entendimiento -dijo- para conocer Tus testimonios" (Salmos 119: 125). David aborrecía "todo falso camino de doctrina", y basó su vida en el principio de que "estimé rectos todos Tus mandamientos sobre todas las cosas" (Salmos 119: 128).

Nadie nace con un carácter piadoso, pero, al estudiar la Palabra de Dios y escuchar a Su Santo Espíritu, podemos aprender a odiar la falsedad y a amar la integridad.

LA MEDIDA DEL CARACTER DE UN HOMBRE
ES LO QUE HARIA SI SUPIERA
QUE JAMAS LE DESCUBRIERAN

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