Lectura: Hechos 16: 6-10
El viernes, mi día de descanso como pastor, el Espíritu Santo me indujo a llamar a una joven madre soltera de nuestra comunidad de fe para ver si había logrado reparar su automóvil. Tuve algunas reservas en cuanto a llamarla, pero obedecí.
No sabía que mi obediencia ayudaría a salvarle la vida. Más tarde ella dijo: "El viernes en el trabajo estaba planeando quitarme la vida, pero creo que Dios estuvo allí para ayudarme en mi hora de necesidad. Hizo que el pastor Williams me llamara, y con tal sonido de su voz, me hizo saber que Él me amaba".
El apostol Pablo debió haber tenido reservas cuando el Espíritu Santo le indujo a él y a su equipo a no ir a las provincias de Asia y Bitinia. En vez de ello, sintieron el llamado del Espíritu para ir a Macedonia a predicar las buenas nuevas. En cada situación, obedecieron cuando el Espíritu les inducía. Como resultado de ello, Pablo y su equipo fueron el instrumeniento de una nueva comunidad de fe en Filipos (Hechos 16: 11-15).
Como creyentes en Cristo en quienes mora el Espíritu Santo (Efésios 2: 22), nuestro deseo debe ser agradarle a Él. No contristemos al Espíritu Santo (Efésios 4: 30) ignorando cuando nos induce suavemente.
Cuando le obedecemos, podríamos ser usados por Dios para guiar a alguien a Cristo, para discipular a nuevos creyentes -o incluso para ayudar a salvar la vida de alguien.
El viernes, mi día de descanso como pastor, el Espíritu Santo me indujo a llamar a una joven madre soltera de nuestra comunidad de fe para ver si había logrado reparar su automóvil. Tuve algunas reservas en cuanto a llamarla, pero obedecí.
No sabía que mi obediencia ayudaría a salvarle la vida. Más tarde ella dijo: "El viernes en el trabajo estaba planeando quitarme la vida, pero creo que Dios estuvo allí para ayudarme en mi hora de necesidad. Hizo que el pastor Williams me llamara, y con tal sonido de su voz, me hizo saber que Él me amaba".
El apostol Pablo debió haber tenido reservas cuando el Espíritu Santo le indujo a él y a su equipo a no ir a las provincias de Asia y Bitinia. En vez de ello, sintieron el llamado del Espíritu para ir a Macedonia a predicar las buenas nuevas. En cada situación, obedecieron cuando el Espíritu les inducía. Como resultado de ello, Pablo y su equipo fueron el instrumeniento de una nueva comunidad de fe en Filipos (Hechos 16: 11-15).
Como creyentes en Cristo en quienes mora el Espíritu Santo (Efésios 2: 22), nuestro deseo debe ser agradarle a Él. No contristemos al Espíritu Santo (Efésios 4: 30) ignorando cuando nos induce suavemente.
Cuando le obedecemos, podríamos ser usados por Dios para guiar a alguien a Cristo, para discipular a nuevos creyentes -o incluso para ayudar a salvar la vida de alguien.
HAZ LA ELECCION CORRECTA:
OBEDECE LA VOZ DEL ESPIRITU
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