
Lectura: Hebreos 11: 8-16
Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo.-Hebreos 11: 13
En la película del oeste para la televisión, "Broken Trail" (El Sendero Roto), el vaquero Prentice Ritter debe ofrecer palabras de consuelo en el funeral de un amigo. Sintiéndose incómodo en la situación, dice en voz baja, "Todos somos viajeros en este mundo. Desde el dulce pasto hasta el frigorífico, desde el nacimiento hasta la muerte, viajamos entre las eternidades".
En un sentido, él tenía razón. Somos viajeros -peregrinos- en un mundo que no ofrece paz o descanso duraderos. Y, si bien sólo hay una eternidad, viajamos entre el pasado eterno y el futuro eterno, esperando las promesas de un hogar y una esperanza que dure para siempre -promesas aún por cumplirse.
En esas épocas de lucha y desesperación, cuando nuestro peregrinaje por la vida es difícil, ayuda recordar que aunque somos peregrinos que viajamos entre las eternidades, tenemos un Salvador que es el Señor y Amo de la eternidad. Él nos ha ofrecido la promesa de la vida con Él para siempre y ha garantizado esa promesa con Su propio sacrificio. Ésta fue la promesa de la que habló el autor del libro de Hebreos, en el capítulo 11, versículo 13.
Estamos encerrados en los momentos, las horas y los días de la vida, pero si miramos hacia el futuro por la fe en Cristo. Un día, experimentaremos las promesas de la eternidad cuando la fe aparezca y le veamos a Él. Esa esperanza es la que nos eleva más allá de la vida y entre las eternidades hacia un gozo que es eterno.
PARA EL TIEMPO Y LA ETERNIDAD,
JESUS ES TODO LO QUE NECESITAMOS
JESUS ES TODO LO QUE NECESITAMOS




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