
Lectura: Efesios 4: 17-32
Vivimos en un país con clima extremo, o tenemos mucho calor o bien nos abrigamos como osos polares para hacer frente al frío. Estos extremos climáticos nos obligan a tener dos tipos de guardarropa y con los cambios de estación es frecuente guardar en maletas la ropa de una temporada, para hacer lugar a la ropa de la nueva temporada.
Junto a estos drásticos cambios de estación, inevitablemente viene una revisión, limpieza y orden de closet. A medida que sacamos ropa, nos topamos con algunas prendas realmente viejas, otras desteñidas o descocidas que no usamos y que no desechamos. En el fondo sabemos que son feas, que ya no son útiles y que no las volveremos a usar, pero por alguna extraña razón las queremos guardar.
Estos "trapos" ocupan un espacio que deberían ocupar prendas que realmente nos hacen falta, que estén en buen estado, útiles y que nos hagan ver bien.
¿Qué pasaría si hoy tuviéramos que limpiar el "closet" de nuestro corazón? Casi podría asegurarte que nos toparíamos con más de un trapo viejo, que más que pasado de moda, es algo de nuestra vida pasada, que desordena nuestros "cajones" e impide que guardemos las prendas nuevas que Dios ha diseñado para que luzcamos radiantes.
"Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos, ser renovados en la actitud de su mente, y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad" -Efesios 4:22-24
¿De qué trapos viejos e inútiles hablo?... Son costumbres y malos hábitos que nos llevan a conductas negativas, que impiden nuestro crecimiento espiritual y ofenden a Dios y a las personas que nos rodean.
Hablo de cosas tan conocidas y cotidianas como el engaño, celos, mentiras, envidia, hablar y pensar mal de otros, falta de generosidad o paciencia, usar a las personas, etc.
Si escarbamos más a fondo podremos encontrar cosas que hacemos sin control alguno como: malgastar el dinero, compras compulsivas, deudas, ser trabajólicos (o ministeriojólicos), comer en exceso, o ver, escuchar o decir, (promesas que no cumpliremos, fantasías, pornografía, groserías, chistes de grueso calibre, maldecir o juzgar a otros, etc), cosas que nos hacer ver "harapientos".
"Señor, ¡No queremos más trapos viejos! Ayúdanos a hacer una limpieza a fondo del closet de nuestro corazón. Revisa todo nuestro guardarropa y muéstranos lo que hay que botar a la basura. Enséñanos a vestirnos como tu quieres, y llena nuestros cajones con las prendas que has diseñado para nosotros".
(Paráfrasis personal Salmos 139:23-24)




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