
Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme. —Salmos 31:2
Posteriormente el Dr. King escribió, «En ese momento experimenté la presencia del Divino como nunca antes lo había hecho. Parecía como si pudiera escuchar la tranquila seguridad de una voz interior que me decía: 'Defiende la justicia, defiende la verdad y Dios estará a tu lado siempre'. Casi de inmediato mis temores comenzaron a irse. Mi incertidumbre desapareció. Estaba listo para enfrentar cualquier cosa».
El resto es historia. El Dr. King quería ver a personas de todo color libres del daño causado por el racismo y el prejuicio.
Si enfrentamos la oposición cuando estamos tratando de hacer lo correcto, también debemos clamar al Señor. Sólo Él es nuestra «roca fuerte, y fortaleza para salvarnos» (Sal. 31:2). Él es nuestra fuente confiable de fuerza y protección.
EXPERIMENTAMOS PAZ, NO PÁNICO




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