El SEÑOR me ha permitido vivir, tal como prometió, estos cuarenta y cinco años, desde el día en que el SEÑOR habló estas palabras a Moisés. -Josué 14:10
Nola Ochs, estudiante de la Universidad Estatal Fort Hays en Kansas, recientemente tomó un descanso de sus estudios para celebrar su cumpleaños número 95. Comenzó a asistir a la universidad de Fort Hays en 1930 pero no se graduó. Cuando se dio cuenta que sólo le faltaban unos cuantos créditos para obtener su grado, regresó a la universidad en el 2006. Nola no permitió que su edad le impidiera honrar el compromiso que hizo hace más de 76 años de terminar su educación.
En Josué 14 leemos que Caleb no permitió que su edad avanzada le impidiera creer que Dios seguiría honrando Su promesa hecha 45 años antes (vv. 10-12).
Como uno de los exploradores iniciales enviados a la Tierra Prometida, vio grandes ciudades habitadas por gente poderosa y de gran estatura (Núm. 13:28-33).
Pero Caleb fue fiel a Dios y creyó que Él ayudaría a los israelitas a conquistar la tierra (14:6-9). A la edad de 85 años, Caleb seguía siendo físicamente fuerte y un hombre de fe inquebrantable. Confió en que Dios le ayudaría a conquistar la tierra, aun cuando todavía había gigantes en ella. Así que Josué bendijo a su amigo dándole su porción de la tierra y cumpliendo así la promesa de Dios hecha a Caleb hacía 45 años.
Al igual que Caleb, no debemos permitir que la edad, nuestros gigantes personales o promesas aún no cumplidas nos impidan creer que Dios sigue honrando Su palabra dada a nosotros. -MW
TODA PROMESA DE DIOS
VIENE CON SU GARANTIA PERSONAL




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