Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco. -Marcos 6:31
Ochenta kilómetros antes de llegar a mi destino, me desvié de la transitada carretera y conduje la distancia restante hacia la ciudad por una pintoresca avenida. Conduje lentamente esa tarde de finales de octubre, deteniéndome a menudo para saborear las vistas de la montaña y las últimas brillantes hojas del otoño. El viaje no fue eficiente en términos de llegar rápidamente a mi destino, pero fue efectivo en cuanto a la restauración de mi alma.
La experiencia hizo que me preguntara: «¿Cuán a menudo voy por el camino tranquilo con Jesús? ¿Salgo de la autopista de mis responsabilidades y preocupaciones para centrar mi atención en Él por un momento cada día?»
Después de que los discípulos de Jesús culminaron un exigente periodo ministerial, el Maestro les dijo: «Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco» (Mr. 6:31).
En vez de unas largas vacaciones, sólo tuvieron un corto paseo en barca juntos antes de que las multitudes se apiñaran alrededor de ellos. Los discípulos presenciaron la compasión del Señor y participaron con Él para satisfacer las necesidades de las multitudes (vv. 33-43). Cuando finalmente el largo día terminó, Jesús buscó renovación en la oración con Su Padre Celestial (v. 46).
Jesús nuestro Señor siempre está con nosotros, sea nuestra vida frenética o tranquila, pero es de gran valor tomarse un tiempo cada día para ir por el camino tranquilo con Él.
EL TIEMPO QUE SE INVIERTE CON EL SEÑOR
SIEMPRE ES TIEMPO BIEN INVERTIDO




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