Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. -Marcos 2:11
Cuando le pedí a mi esposo que comprara huevos de camino a casa para que yo pudiera hacer pan de maíz para la cena, me dijo: «Tengo algo mejor que pan de maíz». Esa era una declaración sorprendente viniendo de Jay. Pero supe lo que quiso decir cuando entró en la casa y me alcanzó una hogaza recién horneada de pan de canela hecho en casa. Una etiqueta en el envoltorio decía, «gracias por la mezcla. Nosotros la amasamos». El pan lo había hecho Sue Kehr y nos lo mandaba como un «gracias» por una donación que habíamos hecho a una organización juvenil.
Sue comenzó a hacer pan después que tuvo que renunciar a su empleo como enfermera debido a una lesión en la cabeza. En vez de dejar que las circunstancias la deprimieran cuando ya no pudo ayudar a las personas como solía hacerlo, Sue se levantó ante el desafío y creó una expresión única de gratitud. Ahora hace y regala delicioso pan hecho en casa a los ministerios para que puedan luego distribuir las hogazas a otras personas.
Aunque Sue no recibió la sanidad física total como el paralítico al que Jesús sanó (Marcos 2), sí se levantó e hizo que muchos se asombraran ante la obra de Dios en su vida.
Dios tiene algo para que cada uno de nosotros haga, a pesar de nuestras limitaciones. Levántate y pregunta qué es lo que Él podría querer hacer por medio de ti.
ANTE LAS TAREAS SE TENAZ
Y LO QUE DIOS TE PIDE HAZ




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