
Lectura: En mi corazón he atesorado Tu palabra, para no pecar contra Ti. -Salmos 119:11
Madame María Curie mantiene su lugar en la historia como una pionera en el estudio de la radioactividad. En 1903, fue la primera mujer en ganar el Premio Nóbel, alcanzando el honor en física. Luego, en 1911, recibió un segundo Premio Nóbel, esta vez en química.
Semejante contribución maravillosa no se dio sin un tremendo sacrificio. Madame Curie murió de leucemia causada por la prolongada exposición a materiales radioactivos. Aun hoy, los estudiosos que desean leer los diarios manuscritos y los documentos de laboratorio de esta mujer deben usar ropa protectora porque estos materiales siguen siendo radioactivos.
Hoy, nadie se aproximaría a material radioactivo sin protección. Pero muchos parecen indiferentes a la exposición a los peligros del pecado. El Salmo 1 nos advierte contra las actitudes, el habla, y el comportamiento pecaminosos (vv. 1, 4-6).
La obediencia a la ley de Dios es una salvaguardia espiritual del pecado y sus consecuencias mortales. El salmista también escribió: «En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti» (119:11).
Madame Curie no conocía los graves peligros a los que se enfrenta la salud por la exposición a la radioactividad. Pero Dios nos ha dado amplias advertencias acerca de los peligros del pecado. Apliquemos diariamente lo que leemos en Su libro dador de vida.
¡LA BIBLIA TE DIRA LO QUE ESTA MAL
ANTES DE QUE LO HAYAS HECHO!




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