Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, . . . no puede ser mi discípulo. -Lucas 14:26
Algunos trabajadores forestales combaten los incendios. Otros combaten plantas de rápido crecimiento. Un artículo en el Mercury News informó acerca de equipos de voluntarios que están trabajando duro para eliminar ciertas plantas que están invadiendo los bosques de secuoyas de las Montañas de Santa Cruz.
Los trabajadores señalan que muchas de las especies no nativas que combaten se venden en tiendas de jardinería. Por ejemplo, la hiedra alemana, se ha convertido en un grave problema en California. Esta exótica planta de interiores de rápido crecimiento compite con las especies nativas, ahogando y quitándole el sol a todo a su paso. Puede cubrir y destruir totalmente un árbol.
Pensar en estas invasoras de jardín puede ayudarnos a entender algo de importancia aún más crucial que salvar árboles. Jesús nos advirtió que cualquier cosa que compita con Él para tener el primer lugar en nuestros corazones puede ahogar nuestras vidas espirituales. Él dijo que incluso el amor natural de la familia puede ser peligroso e impedirnos seguirle (Lc. 14:16-26). Nuestro Señor exige todo nuestro amor y toda nuestra lealtad.
Una vez que valoremos a Cristo por encima de todo lo demás, aprenderemos a amar a nuestra familia con un amor más profundo y saludable. Pero el afecto de nuestro propio jardín hará en nuestros corazones lo que los incendios o la hiedra alemana causan en un bosque hasta que determinemos nuestra lealtad en última instancia.
No permitas que nada compita con Cristo
CUANTO MÁS AMEMOS A CRISTO
TANTO MÁS AMAREMOS A LOS DEMÁS




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