
Despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera. -Hebreos 12:1
Chris Couch sólo tenía 16 años cuando se clasificó por primera vez para jugar golf al nivel más elevado del PGA (siglas en inglés para la Asociación de Golfistas Profesionales de los Estados Unidos). Rápidamente fue declarado como el siguiente prodigio del golf y con el éxito asegurado para los años por venir.
Sin embargo, la vida resultó ser un yugo mucho más pesado. Chris no disfrutó de ni un sólo éxito sino que soportó una maratón que le tomaría 16 años y tres temporadas diferentes en «mini torneos». Aunque tentado a renunciar, Couch perseveró y finalmente, a la edad de 32 años, se convirtió en ganador de un torneo por primera vez cuando se hizo de la copa del Abierto de Nueva Orleans en una emocionante final. Su persistencia dio frutos, pero no había sido nada fácil.
En su A Long Obedience in the Same Direction (Una larga obediencia en la misma dirección), el maestro bíblico Eugene Peterson nos recuerda que la vida cristiana tiene mucho más en común con una maratón que con la carrera de los 100 metros lisos. Peterson dice que somos llamados a perseverar «a la larga, algo que hace que valga la pena vivir».
Con la gracia y la fuerza de Cristo, nosotros también podemos «correr con paciencia» esta carrera de la vida (He. 12:1). Y, con el ejemplo de nuestro Señor para ayudarnos y alentarnos, podemos, como el apóstol Pablo, correr para ganar el premio de «una corona incorruptible» (1 Co. 9:25).
SIEMPRE ES DEMASIADO PRONTO PARA RENUNCIAR
CORRE LA CARRERA CON LA ETERNIDAD EN PERSPECTIVA.
CORRE LA CARRERA CON LA ETERNIDAD EN PERSPECTIVA.




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